Candil de la Calle - FARO INFORMA

Por Autor Conocido

La nueva crisis de Tamaulipas

Momentos de incertidumbre vive la sociedad civil tamaulipeca en las últimas semanas ante la situación legal que afronta el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, acusado por la Fiscalía General de la República y la Unidad de Investigación Financiera por lavado de dinero y delincuencia organizada.

El motivo no es algo extraordinario para quienes tienen más de 20 o 30 años con residencia en esta región frontera con los Estados Unidos, si tomamos en cuenta esas acusaciones contra otros ex mandatarios estatales como Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, los dos recientes encarcelados.

Lo novedoso es el tejido de la historia, pues aún y con su cargo vigente hasta el 2022, el reynosense tiene por delante comprobar su inocencia o, caso contrario, la autoridad le encuentre la culpabilidad. Mientras estamos en los presuntos, queda manchada una imagen vista para la sucesión presidencial en el 2024, año al cual le falta mucho en temas políticos para llegar a ese escenario.

Hay una realidad innegable: la impresión del ciudadano común en Yucatán, Sinaloa, Puebla, Aguascalientes, Oaxaca, Jalisco, Nuevo León y la Ciudad de México, es que el estado se ha convertido en una fábrica de gobernadores involucrados en el narcotráfico y la corrupción.

Es decir, como si tuviéramos una planta manufacturera dedicada en producir funcionarios al mayoreo (con familias incluidas) coludidos con gente mala y cuyo poder es tan abrumador para hacer, deshacer y llevarse unos millones de pesos más a su cartera.

En tanto se resuelve esto, Cabeza de Vaca se resguarda en Casa de Gobierno… al menos eso nos venden y recalcan en llamadas o desde sus redes sociales. Desde el jueves no se le ve en recorridos por obras, atendiendo a gobernados o llegando con su exagerado aparato de seguridad al Palacio de Gobierno.

Los días avanzan y la crisis política se acentúa más. Sin necesidad de decretar la desaparición de poderes, los tamaulipecos la padecen como tal, no hay Ejecutivo que aplique sus funciones, en el Legislativo su líder Gerardo Peña está más metido en la campaña y poco puede hacer el Judicial.

Y aunque se diga lo contrario, la 4T ha cumplido una parte de su misión, pero a esta historia le falta mucho por escribir.

Compártenos en

Deja un comentario