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Historias Olímpicas: Jesse Owens y «Luz»Long: el abrazo que desafió a Hitler

competencias de atletismo de los Juegos Olímpicos

competencias de atletismo de los Juegos Olímpicos

Su amistad desafió al régimen nazi en las Olimpiadas de Berlín 1936

Viendo con emoción el inicio de las competencias de atletismo de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, hemos sido testigos de que a partir de esta justa, el tradicional faster, higher, stronger (más rápido, más alto y más fuerte) ahora incluye la palabra together (juntos).

Estamos viviendo una época donde el “juntos” tiene un especial significado. La pandemia nos ha mostrado un estado de vulnerabilidad global por un virus que ha puesto en jaque al mundo entero.

Durante los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, la humanidad estaba en un momento vulnerable con el nazismo  encabezado por Adolfo Hitler. La tristemente famosa “supremacía aria”, era la consigna y las Olimpiadas el momento para demostrarlo.

Todos recordamos la afrenta que significó para el nazismo en general y para Hitler en particular, los triunfos del atleta afroamericano Jesse Owens.

Pero pocos saben que Owens y el alemán Ludwin «Luz» Long, el atleta favorito de Hitler se enfrentarían en la final del salto de longitud; lejos de reflejar una marcada rivalidad sorprendieron al mundo con un gran abrazo que conmovió al mundo y derivo en una extraordinaria amistad.

A diferencia de Jesse Owens, que  provenía de una familia pobre y se vio obligado a trabajar desde los seis años recogiendo algodón, Luz Long, había nacido en el seno de una familia acomodada de farmacéuticos. A los 12 años construyó su propia pista de salto de longitud en el jardín de su casa.

La historia del abrazo

Durante la clasificación para la disciplina de salto de longitud, Long aconsejó a Owen que saltara desde un poco más atrás para no hacer nulo el salto . Esto significó el gane de Owen y cuando lo logró, el alemán, corrió a abrazarle.

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Se especuló mucho sobre las consecuencias que tuvo sobre Long este abrazo. Sin embargo, la madre del atleta aseguró que Rudolf Hess, uno de los colaboradores más próximos a Hitler, le dijo que a su hijo no se le ocurriera abrazar a un negro nunca más.

Ambos atletas demostraron una gran deportividad que ha hecho historia, y mantuvieron su amistad tras los Juegos. Intercambiaron cartas hasta la muerte de Long en la Segunda Guerra Mundial. Long fue considerado apto para combatir y lo destinaron a Sicilia, donde fue declarado desaparecido el 14 de julio de 1943. 

En la última carta enviada a Owens, Long, temiendo no sobrevivir a la guerra, le pidió a Owens que viajara a Alemania a conocer a su hijo pequeño y le contara sobre la amistad que ambos habían mantenido. Esta amistad nos recuerda que con el  “juntos” se puede desafiar desde un régimen hasta, incluso una pandemia.

Seguramente, las competencias de atletismo de estos Juegos Olímpicos, nos traerán muchas historias como ésta.

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