En la Cámara de Diputados, la Comisión Permanente dijo ‘no’ al proyecto de decreto para convocar a ambas cámaras del Congreso a un tercer periodo extraordinario de sesiones.
La votación fue de 23 votos a favor y 12 en contra, con lo que la mayoría calificada que requiere de dos terceras partes, no fue alcanzada. Esto dejó fuera la posibilidad de que se lleve a cabo ese tercer periodo extraordinario.
Como se advierte en los números finales, solamente se requería de un voto más para alcanzar los necesarios, pero no ocurrió.
Lo que se buscaba que se tratara en el periodo adicional era aprobar la Ley reglamentaria de revocación de mandato. Un tema que ha estado en el candelero desde hace semanas y que provocó algunas discusiones entre legisladores; mismas que amenazaron con subir de tono en demasía.
De manera que para enfriar las cosas, se decretó un receso; pero durante éste todavía se intentó presionar para que una nueva votación se llevara a efecto. No prosperó.
Eduardo Ramírez, quien preside la Permanente, confirmó que no habría periodo extraordinario. Esto luego de 45 minutos de receso, tras lo cual el asunto fue remitido a comisiones.
Hace ocho días exactamente que el presidente López Obrador urgió a los legisladores a aprobar dicha ley reglamentaria, con la que se puede instrumentar la votación en referéndum para que los mexicanos elijan si debe o no seguir al frente del Ejecutivo.
En la conferencia de prensa mañanera, el mandatario llamó “Hacer un llamado a los legisladores para que lo resuelvan y se convoque. Ya ha pasado bastante tiempo”.
Anteriormente el Presidente había criticado al Congreso por no incluir en el último pleno extraordinario de la legislatura el asunto del referéndum que él mismo promueve.
Dijo López Obrador que “no se han enterado” que aunque la revocación esté contemplada en la Constitución “no se va a poder llevar a cabo” sin que se apruebe una ley reglamentaria.
Puesto en ese tenor, dijo que los diputados y senadores tienen “miedo al pueblo y a la democracia” y que “no son demócratas”.
El referéndum de revocación a mitad de mandato es una de las más polémicas promesas electorales de López Obrador; busca suprimir privilegios y fomentar una democracia directa en México.
