Una de las leyendas más antiguas que aún tienen peso en la sociedad actual es la famosa visita de los Reyes Magos ante el nacimiento de Jesús
Por Miguel Castillo V

La visita de los Reyes Magos

Las tradiciones son uno de los aspectos clave del desarrollo de la humanidad. Muchos antropólogos y estudiosos de nuestra especie han encontrado la fundación de las civilización y las sociedades que conocemos en la implementación de ritos de tradición y fiestas. Desde entonces, miles de leyendas y otras historias han fundado diversas tradiciones en las diferentes culturas y son pocas las que han trascendido no solo su cultura originaria sino el tiempo.

Una de las leyendas más antiguas que aún tienen peso en la sociedad actual es la famosa visita de los Reyes Magos ante el nacimiento de Jesús. Según cuentan las escrituras en la Biblia, específicamente el evangelio de Mateo, este evento sucedió cuando estos extraños personajes, de los cuales hay más preguntas que respuestas, llegaron a visitar a Jesús de Nazaret y le entregaron los regalos que hoy todos hemos escuchado: oro, mirra e incienso.

Sin embargo, después de más de 2000 años de dicha historia, aún hay muchas cuestiones que se desconocen de estos ‘Reyes Magos’, a pesar de que los trabajos de historiadores y otros estudiosos del pasado han dado con interesantes respuestas.

¿Quiénes eran los Reyes Magos de Oriente?

Una de las cuestiones vitales, que pocos han podido responder con certeza, es la identidad de los Reyes Magos. Y una primera cuestión que poco se ha indagado es su profesión, la cual trae interesantes respuestas. Esto ya que la palabra Mago, en aquellas épocas, solía referir a un tipo de sacerdote persa que tenía un particular interés por el estudio de las estrellas.

Así es, las pruebas históricas apuntan a que dichos Reyes Magos no solo eran sacerdotes, que cabe destacar que significaba una gran amplitud de cosas dependiendo de la cultura, sino que también fueron quizás astrónomos. Un hecho fantástico y poco estudiado ya que, se ha comprobado que la ‘famosa estrella de belén’ que vieron los Reyes Magos, es mucho más que un recurso narrativo.

Según los estudios de 1603 del astrónomo Johannes Kepler, en el año 7 a.c., ocurrió un evento astronómico muy raro: la conjunción de tres planetas (Jupiter, Saturno y Marte) en el cielo terrestre. Este evento solo ocurría cada 400 años. Pero en dicho año, ocurrió incluso en 3 ocasiones, la última estimada en el mes de diciembre.

Al ser estudiosos de este tipo de eventos, es muy probable que dichos Reyes Magos, se hayan guiado de tal conjunción, la cual se observó sobre la constelación de Piscis especialmente en la zona del Mar Mediterráneo, para llegar a su encuentro.

Las otras modificaciones en la leyenda

Otra cuestión que nos da a entender mejor la historia que hoy conocemos son los ‘ajustes’ que ha tenido este suceso a lo largo de la historia. Se habla que a partir del siglo III d.c., al estudiar su iconografía y las escrituras, se determinó que pudieron haber sido Reyes, por el tipo de obsequios. Ahí también se comenzó a hablar de solo 3 de estos personajes debido también a la cantidad de regalos, los cuales se comenzaron a enseñar como uno por cada uno de ellos.

Sus nombres, los cuales hoy conocemos como Melchor, Gaspar y Baltazar, aparecen por primera vez en Rávena, un mosaico de San Apolinar el Nuevo del siglo VI d.c. Pero no fue hasta el siglo X d.c. que se le dio a Baltazar la tez negra y se dio con la narrativa de ejemplificarlos a cada uno con un origen diferente; Gaspar como asiático, Melchor como europeo y Baltazar como africano.

La mirada desde el retrovisor

Al mirar atrás a este evento, no puede negarse el gran sentimiento esperanzador que despierta. No solo por la tradición moderna que esperanza a miles de niños y niñas con su mágica llegada, sino también por la sencillez humana que revela en nuestros ancestros.

Mientras muchos ven atrás a este evento como un suceso religioso, en realidad es uno de los primeros eventos en donde la ciencia y la religión coincidieron para darnos un suceso a recordar. Mientras los católicos pueden verlo desde el lado de las escrituras, donde habla sobre un evento colateral en el nacimiento de Jesús, hay muchas otras maneras de verlo.

Mi favorita, y que la dejó como conclusión personal, es que se trataba de tres personas mirando a las estrellas y preguntando más que respondiendo. Ante estas preguntas, surgió una respuesta, un evento astronómico único que guió a sus espíritus a seguir esa curiosidad científica y los llevó a toparse con el verdadero regalo: nosotros mismos, nuestra curiosidad y nuestra humanidad que representa, en esta metáfora, el niño Jesús.

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