La delgada línea de enjuiciar a un doctor - Candil de la Calle - Opinion
La delgada línea de enjuiciar a un doctor
Por Autor Conocido

La delgada línea de enjuiciar a un doctor 

El médico, profesión conocida a partir de la consolidación de la sociedad humana en todos los puntos del mundo, desde las clases más altas hasta los pobres, es la labor más servicial, elemental, loable y reconocida en cualquier país; tan básica como tener un abogado, un sacerdote y, porque se requiere, un periodista. 

Su misión de cuidar y velar por la salud del ser humano bajo sus propios códigos y juramentos, incluida la confidencialidad de los pacientes, sea un ciudadano común y corriente como también un presidente, siempre es aplaudida, en otros casos venerada, además de bien recompensada cuando se presenta una urgencia o una enfermedad rara o poco común. 

En México pasa un caso muy curioso. Sin tener las referencias de otras naciones, aquí la actividad suele poner en riesgo su reputación. La cultura de «la culpa es de todos, menos mía» enarbola ahora la mal acostumbrada frase de «por mí, comes», usada en hospitales públicos como el Seguro Social, el ISSSTE y en los privados. 

Hoy, en Tamaulipas se suscitó otro escándalo, cosa que casi no se da por estos lares. La detención de Roberto Valdez Gómez, reconocido cirujano en Tampico, ante la acusación de un presunto homicidio en una operación realizada hace 6 años, de nuevo divide la opinión sobre la labor del sistema de justicia, donde se le agrega dentro de esta historia, la función de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico. 

Mientras el galeno se defiende, la razón sobre lo sucedido está dividida. Así como esa justicia la exigen la esposa, hermano y compañeros de trabajo del acusado, es lo mismo para el lado opuesto, la familia de esa persona quien perdió la vida en un quirófano del IMSS. 

La decisión a tomar será polémica, cuestionada y refutada. 

Otros casos pendientes 

No es el único caso. Por ejemplo, hace un par de años hubo acusaciones de familias por las muertes de menores de edad en el Hospital Carlos Canseco de Tampico. Uno más reciente, el suministrarle alcohol a un recién nacido en el Rodolfo Torre Cantú de Altamira. Ambos, la Secretaría de Salud ha dado carpetazo, opacado seguimientos e interfiriendo cualquier acción legal, dicho por los padres. 

Si cuando sucedan estos casos, se llevara a las instancias correspondientes y se aplicara un proceso legal acorde, la gente dejaría de enjuiciar a cada doctor o enfermera. Por eso existe esa línea tan delgada y la cultura de enjuiciar a los actores de esta profesión. 

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