Este jueves, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) detalló que los cárteles de droga mexicanos usan el Bitcoin para operaciones de lavado de dinero. Según el informe, gracias a las criptomonedas los grupos delincuenciales lavan en México unos 25 mil millones de dólares anuales.
En un comunicado, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes
(JIFE) explicó que los cárteles mexicanos usan monedas como el Bitcoin para lavado de dinero. El “uso de Bitcoin para blanquear dinero va en aumento. Sobre todo entre bandas de narcotraficantes como el cártel Jalisco Nueva Generación y el cártel de Sinaloa, según las autoridades de EE.UU. y México”, indicó la oficina de la ONU contra la droga y el delito.
Asimismo, el documento explicó que las organizaciones criminales realizan compras por cantidades pequeñas, siempre por debajo de 7 mil 500. Y es que aseguraron que es así como evitan la detección por parte del sistema bancario internacional.
“Los delincuentes suelen dividir el dinero ilícito en pequeñas cantidades. Las depositan en varias cuentas bancarias, una técnica conocida en inglés como “smurfing” (atomización)”, explicaron.
“Luego utilizan esas cuentas para hacer una serie de compras en línea de pequeñas cantidades de Bitcoin. Esto les permite disimular el origen del dinero y pagar a sus asociados en otras partes del mundo. Según la DEA, tanto los grupos delictivos organizados mexicanos como los colombianos están aumentando el uso de las monedas virtuales debido al anonimato y la rapidez de las operaciones”.
Los bancos son cómplices
Pero no son únicamente los cárteles mexicanos quienes aprovechan la facilidad de las monedas virtuales.
“Tanto los grupos del crimen organizado de México como los de Colombia están aumentando su uso de monedas virtuales. Por la velocidad y el anonimato de estas transacciones”, reportó el informe anual.
Además, JIFE acusó a las instituciones financieras “más grandes” de ser cómplices “en el movimiento y lavado de flujos financieros ilícitos”. De acuerdo con la organización, la banca tradicional continúa siendo el método predilecto de los delincuentes para lavar dinero.




