Por Autor Conocido
En política, ya no vale «subirse a la barda»
El gran dilema regado por todo Tamaulipas el día posterior del registro de los candidatos a la gubernatura se mantiene en muchos personajes distantes de los tres postulados al principal cargo público en juego el próximo junio.
A muchos, a través de supuestos y conjeturas, se les ve en un futuro dando su apoyo total para alguno de los inscritos ante el Instituto Electoral.
Y aunque el gran día está en si se inclinará abiertamente Maki Ortiz Domínguez y su hijo Carlos Peña Ortiz a la alianza PAN-PRI-PRD, o de plano doblará las manos y le entregan su capital a Américo Villarreal Anaya y Morena, el partido por el cual el segundo es el presidente municipal de la ciudad más poblada del estado; la incertidumbre se sembró entre otros más aún considerados.
Por ejemplo, en el lado tricolor se ve distantes a Ramiro Ramos y Enrique Cárdenas del Avellano; ambos interesados en la postulación que les quitó de tajo el dirigente nacional Alejandro Moreno. No verlos en el acto encabezado por César Verástegui Ostos causó extrañeza. También se esperaba a Baltazar Hinojosa, pero ni sus luces.
De ambos lados se dio el mismo caso. Se esperaba ver a los políticos tan mencionados en diferentes espacios de opinión en el estado y filtrados por aquellos cercanos a los tejes y manejes de la campaña, aparecerse y lanzar el mensaje de compromiso y respaldo al proyecto.
No sucedió así.
Sin embargo, para lo que viene, con seis años de por medio y con demasiadas cosas en juego, ponerse en posición de «no jugar» o, como entre el medio también se conoce esta frase, «subirse a la barda mientras en el ruedo se dan los cocolazos» no tiene para nada la misma trascendencia de anteriores ocasiones.
Si algunos de los involucrados, indecisos en irse para uno de los frentes, trae ese pensamiento, deberá pensarlo muchas veces. Es entrarle sí o sí. No dudemos que se aparecerán en la campaña.
Se cae el j de Alejandro Rojas
Las famosas bases recientemente nombradas como «Desde abajo y con la gente» que tanto presume Alejandro Rojas Díaz Durán, se le revelan y comienzan a cuestionarlo a él como a otros personajes en Morena; cerrados a no apoyar la campaña a la gubernatura tamaulipeca.
Todo se debe a la poca repercusión de su campaña emprendida contra Américo; hoy puesta en entredicho pues lo tienen catalogado como un «Truco fan», en lugar de respaldar a la 4T. Solo quedó en el anecdotario.




