El Incidente de Tampico - FARO INFORMA
Conmemorando hoy su aniversario 108, miraremos por el retrovisor al Incidente de Tampico, una extraña situación militar que ocurrió en 1914
Por Miguel Castillo V

El Incidente de Tampico

En esta época en donde las invasiones han vuelto a formar parte de la polémica global, es importante recalcar algunas situaciones entre nuestro y país y los vecinos del norte en el pasado. Y es que, si bien se conoce la historia de intervención norteamericana de 1847, poco se habla de lo que sucedió en los años de la revolución mexicana.

En este conflicto, Estados Unidos jugó un papel más preponderante del que nos gusta admitir y una de las situaciones más tensas en la relación entre ambos países sucedió en 1914, poco después de que Huerta cometiera su golpe de estado.

Conmemorando hoy su aniversario 108, hoy miraremos por el retrovisor al Incidente de Tampico, una extraña situación militar que terminó por escalar a una invasión armada en el puerto de Veracruz tan solo 12 días después.

Un extraño incidente con cuestionables repercusiones

Antes de entender que sucedió en Tampico en 1914, es importante relacionar un poco el contexto en el país. Para entonces, Huerta ya había tomado el poder, apoyado en parte por los norteamericanos que estaban enojados por los impuestos que había colocado Madero al petróleo.

Ya con Huerta al mando, Estados Unidos se mostró más apacible aunque vigilante, especialmente de las fuerzas constitucionalistas de Carranza; estas se acercaban más y más al puerto de Tampico, un territorio petrolero muy importante para Estados Unidos en aquella época. Por su cercanía, y con concesión de Huerta, los estadounidense colocaron barcos y flotas cerca de la zona para vigilar su preciado petróleo.

De esta forma, llego el 9 de abril de 1914. Ese día, el USS Dolphin se dirigía a costas mexicanas para completar una transacción de compra de petróleo a un comerciante alemán. Para ello, el comandante de esta embarcación, Henry Mayo, envió a un grupo de nueve marinos para ir por la gasolina a la costa mexicana mientras ondeaban la bandera de Estados Unidos.

Al percatarse de esto, un grupo de soldados mexicanos sorprendieron a los estadounidenses mientras cargaban la gasolina en su lancha y los detuvieron. Alegaron que habían entrado en zona de guerra, debido a los encuentro recientes entre facciones revolucionarias. Ante confusiones entre los idiomas, los mexicanos terminaron apuntando con sus rifles a los marinos ‘gringos’; luego los llevaron con su superior, el coronel Ramón Hinojosa.

Ya en el cuartel, y al enterarse de los hechos, Hinojosa se comunicó con el general Morelos Zaragoza, comandante huertista en Tampico. Zaragoza ordenó inmediatamente poner a los marinos extranjeros en libertad luego de haber recibido protestas de Mayo y el cónsul de EE.UU. en Tampico, Clarence Miller.

A partir de aquí, todo fueron conflictos diplomáticos. Zaragoza emitió una disculpa por la situación aunque les advirtió que habían violado disposiciones de la Comandancia militar. El comandante norteamericano, Henry Mayo, no reaccionó muy bien a esta propuesta y exigió que se le rindiera honores a la bandera de EE.UU. en el puerto. Zaragoza habría accedido a hacerlo siempre y cuando los estadounidenses hicieran lo propio con el lábaro mexicano. Sin embargo, Mayo se negó y las tensiones entre ambos gobiernos se mantuvieron varios días.

Fue tanto el disgusto que tuvo el presidente norteamericano, Woodrow Wilson, sobre esto que pidió permiso invadir Tampico por esto. Y aunque poco después se le concedería el permiso, Wilson prefirió ir tras Veracruz luego de enterarse de la supuesta llegada de armas alemanas a este puerto. Dicha invasión comenzó el 21 de abril y se alargó por más de 7 meses.

La mirada desde el retrovisor

A más de 100 años de este suceso, y con el recordatorio ucraniano de los problemas territoriales con las potencias vecinas, recordar estos sucesos. En el caso de la invasión a Tampico, se deja muy en claro que las ambiciones y los deseos de invasión pueden anteponerse a un diálogo diplomático y al mutuo entendimiento.

Lo que sucedió después en Veracruz dejó en claro que Wilson ya había planteado anteriormente atacar México. Su disgusto por lo sucedido en Tampico y las supuestas conexiones entre México y Alemania sirvieron de excusa para volver a atacar al puerto de Veracruz; tal y como lo habían hecho en 1847.

Por ello, mirar atrás en el retrovisor y entender estos sucesos son clave para entender que, en un mundo de recursos y necesidades; las excusas y los accidente de este tipo pueden ser oro para el invasor.

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