Hasta los colores quiere Morena quitarle al PRI - Candil de la Calle
Hasta los colores quiere Morena quitarle al PRI
Por Autor Conocido

Hasta los colores quiere Morena quitarle al PRI 

Cuando Plutarco Elías Calles decidió constituir el Partido Nacional Revolucionario hace casi un siglo, en 1929, se pensó como un simbolismo del patriotismo ponerle los colores de la bandera de México a su logotipo; en este caso el verde, blanco y rojo.

Así quedó en los dos recambios, como Partido de la Revolución Nacional (PRN) en 1938 y desde 1946 hasta la fecha, ya como el Revolucionario Institucional. 

Bajo esa característica, su condición de fuerza política principal en el país le abrió un sendero conocido posteriormente como la «dictadura perfecta». Salvo contadas ocasiones salía derrotado por Acción Nacional, hasta no antes del 2018, un rival tradicional por las formas opuestas de ver la vida; pero en general, siempre lograba triunfos en elecciones, por la buena o también por la mala. 

Las actuales generaciones tienen bien identificado al PRI por los factores que sean; como creador de las instituciones públicas y de los dinosaurios, causante de la llegada del libre mercado y también de la corrupción, protagonista de las transformaciones y, al mismo tiempo, de las crisis económicas, pero, sobre todo, por mantener los tres colores de la bandera nacional vigentes. 

Por momentos y de acuerdo con la ocasión, sus candidatos y gobernantes en estados y municipios se daban el lujo de jugar con esa imagen. Se vestía de verde, algunas ocasiones de rojo y muy comúnmente de blanco. Se convirtió en costumbre y en la actualidad, venidos a menos y entre tantas dudas de su permanencia, los términos «priismo» y «tricolor» van de la mano. 

Pero todo puede cambiar 

Emmanuel Reyes Carmona, diputado federal por el Movimiento de Regeneración Nacional, presentó ante el Congreso de la Unión una iniciativa de reforma a la Ley sobre el Uso del Escudo, la Bandera y el Himno Nacional, que impida a cualquier partido, persona física, instituciones y asociaciones políticas, utilizar los colores del lábaro patrio para “promover su imagen, bienes o servicios”.

¿Bajo qué argumento? 

«Partidos que están a nada de la extinción y listos para quedar en el basurero de la historia, por su misma historia que está manchada por sus propias acciones, no merecen ni deben portar ningún símbolo a quien, por supuesto, no representan», dijo el legislador. 

Falta que esto prospere, pero en Morena, como el depredador, «huele la sangre» de la presa. Ya le quitó la Presidencia, el Congreso de la Unión, la mayoría de las entidades federativas como parlamentos locales, los personajes y hasta la preferencia del pueblo. Y, sin embargo, la 4T quiere lo último, arrebatarle sus colores. 

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