PAN Tamaulipas y su Síndrome de Estocolmo - Candil de la Calle
PAN Tamaulipas y su Síndrome de Estocolmo
Por Autor Conocido

PAN Tamaulipas y su Síndrome de Estocolmo 

Para dar un contexto, el Síndrome de Estocolmo se resume, de acuerdo con especialistas de la salud mental, en un «trastorno psicológico temporal que aparece en la persona que ha sido secuestrada. Consiste en mostrarse comprensivo y benevolente con la conducta de los secuestradores e identificarse progresivamente con sus ideas, ya sea durante el acto o tras la liberación».

Se formuló en 1979 bajo la indefensión aprendida, y fue la psicóloga y escritora norteamericana Leonare Walter quien la mencionó como parte del «Ciclo de la Violencia».

Se refleja cuando la persona presenta sentimientos positivos, como amor, apoyo, o necesidad de defender a la persona que le hace daño. Tiene la idea que las críticas son equivocadas y justifica las conductas del abusador, lo defiende o empatiza por su pasado traumático. 

Explicada esta referencia, en el Partido Acción Nacional el grupo captor confirmado por Francisco e Ismael García Cabeza de Vaca, han ejecutado desde los últimos seis años la estrategia para hacerse del control absoluto del Comité Directivo Estatal. El primero, como el líder rudo, combatiente e intenso frente a sus rivales, en tanto el segundo vino como brazo ejecutor, muy comúnmente con autoritarismo. 

Así se explican las recientes derrotas en las elecciones y la pérdida de posiciones en municipios, Congreso y ahora el Poder Ejecutivo. Como consecuencia, arrastraron la credibilidad del instituto político entre las masas, desde sus propias estructuras y ante el tamaulipeco común y corriente. En sí, hay una factura por pagar, sin embargo, no se ve reestructuración y tampoco autocrítica. 

Se niegan a dejarlo 

Un motivo está en la necesidad de poder de los hermanos reynosenses y qué mejor dentro del partido, cuyas heridas aún se mantiene abiertas ante los descalabros del 2021 y el último como no menos doloroso, la gubernatura. Peor, son esos militantes quienes le dan su respaldo pese a tantos yerros que, los encargados de sostenerlos e impedir una renovación de fondo. 

El tema se pone crítico al ver panistas castigados por los Vientos de Cambio aparecer dándole su respaldo. Con la renovación del Comité Estatal a cuestas, pinta para continuar con ese control.

Y nadie se levanta de la silla y levanta la mano en son de convertirse en seria opción de un nuevo comienzo. 

Ya falta muy poco para definir al nuevo presidente del Comité Estatal y, hasta el momento, el panismo en esta región prefiere sufrir del Síndrome de Estocolmo que rehabilitarse y refundarse. 

Es un tipo muy extraño de masoquismo. 

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