Originario de Tampico, Emmanuel Lozada Badillo logra cumplir su meta de visitar 100 países, lo caracteriza su espíritu aventurero, pues ha recorrido el mundo de «mochilero», sin presupuesto fijo y recibiendo apoyo de quienes encuentra en sus recorridos.
Además, en los últimos meses decidió emprender sus viajes en bicicleta.
Sin imaginar la cantidad de países que llegaría a conocer, Emmanuel emprendió su primer viaje hace ya 19 años. Hace unos días cumplió su meta de visitar el país número 100 y según confiesa no sabe cuándo va a parar.
Como muchas de las historias extraordinarias esta historia empezó con el sueño de un niño que quería conocer París. En 2003 inició su aventura de viajar al dirigirse a Canadá para estudiar inglés durante tres meses, ahí permaneció un año.
“Entre 2003-2006 visité varios países, a París pude ir en el 2006 y ya para entonces llevaba como 19 países (incluyendo Francia) y dije ok 25 y paro de viajar, luego hice varios viajes entre 2006 y 2014 que me llevaron a la cuenta de 44 países más o menos y dije ok 50 y ya. A finales de 2014 emprendí un año dando la vuelta al mundo y llegué como a 80 países más o menos, luego en el 2018 otro viaje que me acercó a 98 y dije 100 y ya. Y bueno solo Dios sabe hasta dónde me permitirá viajar”.
Va viajando de «mochilero»
Pidiendo aventón en las diferentes carreteras y durmiendo en la calle, el bosque e incluso en el desierto, Emmanuel Lozada originario de Tampico, viaja de «mochilero».
“No tengo mucho dinero, ahora ando viajando en bicicleta que lo hace más barato aunque suelo viajar de mochilero, haciendo auto stop (viajando a dedo) a veces amigos me ayudan con hospedaje, comida, dinero o incluso regalándome algún pasaje de bus o tren con tal de que vaya a visitarles en sus países. Muchas veces he dormido en la calle, en el bosque en el desierto y lugares inimaginables, tomando agua de la llave, comiendo a veces hasta una vez por día porque no traigo mucho dinero”.
Fue en junio que decidió incluir en sus viajes a «Chabela» una bicicleta que desde entonces le ha servido como medio de transporte.
Es en sus redes sociales donde Emmanuel deja constancia de sus travesías. Así su Instagram y canal de You Tube se han llenado de historias contadas desde los distintos lugares que visita.
Emmanuel señala que fue de su padre de quien heredó el gusto por viajar.
Sin embargo, esta forma de vida, a pesar de las muchas satisfacciones que le ha dado también ha significado sacrificios ya que Emmanuel no tiene una casa o familia. Aún así espera algún día encontrar a una pareja que quiera acompañarlo en sus aventuras.
“También me ha costado muchos sacrificios, no tengo casa propia, la mayoría de mis amigos están casados o tienen hijos, yo no tengo ni novia ni hijos. Espero algún día Dios me conceda una buena mujer que me quiera y me acepte como soy”.
