Argumentando mentiras, robos y traiciones que violentan “los principios fundamentales” de Morena, los asistentes a la Segunda Convención Nacional Morenista desconocieron a la cúpula del partido y exigieron la renuncia del dirigente nacional, Mario Delgado, la secretaria general, Citlalli Hernández y la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján.
Sobre las elecciones internas del movimiento, celebradas el 30 y 31 de julio, afirmaron que recurrirán al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para solicitar la anulación del proceso electoral.
A pesar de que más de mil personas firmaron el denominado “juicio madre”, los principales impulsores del encuentro fueron el investigador de la UNAM, John Ackerman, la extitular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Irma E. Sandoval y el sacerdote Alejandro Solalinde.
Además de desconocer la cúpula del partido, Ackerman adelantó que tomarán “una serie de contundentes acciones directas para retomar el control sobre el partido desde abajo. Así como activar el movimiento desde las bases”.
Por medio de un mensaje en redes sociales, el investigador calificó de increíble la “energía combativa de los más de 5 mil morenistas que asistieron, provenientes de las 32 entidades federativas”.
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Por su parte, el religioso consideró que Delgado, Luján y Hernández “tendrán que acostumbrarse a estas expresiones y disidencias. Esto no es una tribu, es un movimiento en favor de México. Esos tres personajes que guían Morena tienen que entender que somos parte de una gran unidad y que el proyecto de México es 1 U en la diversidad”.
Entre los acuerdos adoptados en la la Segunda Convención Nacional Morenista está el “respaldo irrestricto” al presidente Andrés Manuel López Obrador. También acordaron apoyar “su lucha por transformar al país y defenderse de la guerra mediática y los ataques de la derecha conservadora”.
Asimismo, manifestaron su “repudio absoluto a las prácticas de compra y coacción del voto. Acarreo, condicionamiento de programas sociales, amiguismo, nepotismo y fraude electoral que tuvieron lugar durante las asambleas del pasado 30 y 31 de julio”. Por este motivo, pedirán que el TEPJF castigue a quienes incurrieron en delitos electorales y permita reponer el proceso de acuerdo con los estatutos.
Pidieron una refundación del partido basada en la “unidad de bases” y condenaron la eliminación de la palabra “izquierda” según la propuesta de reforma a los documentos básicos que presentó el Instituto Nacional de Formación Política. La cual, recordaron, “cancela las comisiones de ética estatales y consejos consultivos en todo el país. Garantiza la continuidad de una conducción despótica y centralista”.




