Las calles aledañas al Congreso de la Ciudad de México (CDMX) lucieron repletas de servidores públicos de las 16 alcaldías, todos acarreados y obligados a ser la porra del Cuarto Informe de la jefa de Gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, el cual inició a las 09:00 horas de este viernes.
Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) causaron contratiempos y molestias desde el jueves al escudriñar las calles de Donceles, Tacuba e Ignacio Allende, donde ya habían colocado vallas metálicas en preparación al Cuarto Informe de Claudia Sheinbaum.
Trascendió que los policías recibieron la orden de impedir el paso de inconformes con la administración de la «corcholata presidencial» que amenazaran con manifestarse o bloquear los accesos.
Camiones de RTP y microbuses recogieron desde las 05:30 de la mañana a los pocos funcionarios que corrieron con suerte, pues la mayoría tuvieron que recurrir a camionetas de redilas, al transporte público o a taxis pagados de su propio bolsillo.
A fin de confirmar su asistencia, los funcionarios recibieron la orden de tomarse una foto y subirla a un chat. Por otro lado, permitieron que quienes no tuvieran «datos» en el celular se tomaran «selfies» grupales: por estaturas, los más «chaparritos» hasta adelante y levantando la mano para identificarse.
Los tumultos de funcionarios acarreados derivaron en gritos y empujones para entrar a la calle Donceles, pues sus coordinadores les pidieron acceder por dos pequeños accesos que ya estaban vallados. Sin embargo, los guardias de seguridad los detenían pidiendo identificación y muchos, enojados por la falta de organización, reclamaron (en voz baja para no recibir sanciones) que no traían credencial del INE.
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Entre murmullos, una mujer reprochó: «Se me hace una arbitrariedad, a todos nos citaron a la misma hora en el mismo punto». En tanto, otros muchos afirmaron haberse levantado a las cuatro de la mañana, pues sus coordinadores los obligaron a asistir.
Entre los acarreados al Cuarto Informe de Claudia Sheinbaum destacaron también maestros de los 281 Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes (PILARES), todos ellos «puntos de encuentro» para diversas disciplinas artísticas, cursos y talleres que promueve el gobierno capitalino.
De acuerdo con los talleristas de PILARES, los líderes coordinadores de Proyecto Operativo (LCPO), los amenazaron con la promesa de que Javier Hidalgo, el nuevo coordinador general de Educación Inclusiva, pasaría lista personalmente.
Cabe mencionar que los maestros y talleristas recibieron la orden de no portar los chalecos color guinda (el color oficial de Morena) que los identifica como personal de PILARES. Por otro lado, les solicitaron llevar silbatos, matracas, globos o cualquier otro objeto para echarle porras a la jefa de Gobierno.
Repartidores encargados de los alimentos pasaron a las 09:00 de la mañana entregando un «box lunch» a cada funcionario, el cual contenía un jugo, un sandwich y una manzana. A pesar de que cada uno recibió una bolsa de bombones, la mayoría los tiraron porque ya estaban duros.
Mientras que un adulto mayor que trabaja como personal de limpia de la CDMX empujaba el carrito de alimentos, los repartidores tuvieron que utilizar «diablitos» para transportar las grandes cantidades de raciones, las cuales superaron con creces las 260 que presumían tener.




