Icono del sitio FARO INFORMA

Revelando la cinta

En este 2022, Iñarritú estrena 'Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades', película de toque onírico y personal.

En este 2022, Iñarritú estrena 'Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades', película de toque onírico y personal.

Por Miguel Castillo V

Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades

La época de los blockbusters empieza a perecer en taquillas y nos vamos acercando a una nueva época; la del cine de festivales y de premiaciones. Aunque en estricto sentido esta puede estar a lo largo del año, es cierto que durante los últimos meses del año y los primeros antes de los Óscares, en la taquilla comienzan a aparecer más y más películas que tienen otro tipo de presupuesto pero sobre todo una intención más artística y de competencia.

Cabe destacar que, aunque a penas vayan saliendo por aquí, muchas de estas películas ya se estrenaron en algunos de los muchos festivales de cine que van aconteciendo durante el año. Y como desde hace ya casi una década, este año volvemos a tener representación mexicana en uno de estos, con una obra de uno de los tres grandes directores que han salido a relucir en los últimos años: Alejandro González Iñárritu.

A diferencia de lo que acostumbró en los últimos años, el famoso cineasta regresa a las películas de habla hispana con una mirada muy personal y autobiográfica, que ha sido muy controversial en las últimas semanas. En este 2022, Iñárritu estrena ‘Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades’, película de toque onírico y personal que ha generado muchas críticas negativas pero también otras positivas por sus particularidades.

Como siempre, aquí dejó el tráiler del filme por si no lo han visto y recordarles que estará en cines a lo largo del mes de noviembre y se mudará a Netflix al salir de cartelera. Tras esto, vamos a revelar la controversial nueva obra del director mexicano.

Una historia sin bordes entre el sueño y la realidad

Desde el inicio cabe destacar una importante advertencia: esta no es una película que agradará a todo mundo y que no necesita hacerlo. Parte de esto es porque la película no pretende tener o no la razón, aunque también podría argumentarse que sí, sino que busca explorar el sentir de una persona. En realidad, es una película muy acusada de ser pretenciosa cuando más que pretenciosa, podría verse como un lujo de producción hacia los deseos de una sola persona. Sin embargo, siendo objetivos ¿cuándo el cine no ha sido esto?

En fin, no será fácil hablar de esta película. Lo primero que cabe destacar es que es un filme de exploración personal, onírico, con toques de realismo mágico que justo pretenden hacer una especie de metacine con sus propios protagonistas. En resumidas cuentas, Bardo es un ejercicio de reflexión propio de Iñarritú que busca compartir su visión pero sobre todo su sentir a través de no solo el personaje principal, sino de todos los presentes en la película.

Contra la convención pero con grandes reflexiones

En mi particular opinión, es un ejercicio lleno de aspectos impresionantes y bellos. La manera en como cruza de la realidad a lo onírico, es un ejercicio no solo bello sino reflexivo en verdad hacia nuestro propio pensar. Mientras que no elude la crítica, si hay que decir que Iñárritu acomoda el diálogo para generar dos caras de un argumento, que siempre tienden a tener uno más brillante. Esto se nota en muchas partes y es quizás la razón que generó tanta crítica en su contra.

Pero por otro lado, hay momentos de una reflexión pura y de un cuestionamiento que valen mucho la pena. Si la película peca de larga, es porque el director quiere abarcar tantos temas que aunque parezca que aborda solo un momento de la vida, en realidad es a raíz de todo.

Es hasta curioso ver como Iñárritu mete también dentro de su película escenas de un supuesto documental que justo buscan generar ese efecto de ‘matrushka’ sobre el cine y sobre la crítica. Lo cual es sensacional y lleva a escenas tan ‘extrañas’ que solo hacen sentido para el artista, razón por la cual no se entiende del todo, incluso con el análisis más profundo.

El revelado

Bardo, Falsa Crónica de unas cuantas verdades es una revelación muy gratificante. En un mundo cinematográfico donde cada vez es menos común ver cine de este estilo, un filme onírico, reflexivo y no literal es algo fresco pero sobre todo digno de repensarse una y otra vez. Con todo y que la película tiene pecados muy evidentes, como el ego del director y su voz constante, el ejercicio sigue siendo muy adecuado en esta época más que para tener la razón, para generar preguntas.

Para bien o para mal, este es uno de los pocos filmes en taquilla que en realidad podría realizarse análisis de semanas con diferentes columnas. Y la razón es tan simple: la película es profundísima y el corazón debe sentirlo antes que nuestra razón.

Te puede interesar: Black Adam

Compártenos en
Salir de la versión móvil