Asociaciones civiles en Tamaulipas denunciaron que cientos de migrantes duermen en las calles del municipio de Matamoros, en especial familias enteras que recientemente arribaron desde Haití a la ciudad que colinda con Brownsville, Texas.
Los migrantes, quienes en su mayoría viajan en familia, se asientan en las inmediaciones de los puentes internacionales y exponen no sólo su propia integridad física, sino también la de los menores. En ese sentido, organizaciones no gubernamentales exigieron a las autoridades locales, estatales y federales que atiendan la crisis migratoria que se ha acentuado en las últimas semanas.
Actualmente, refugios como la Casa del Migrante «San Juan Diego» se encuentran saturados, al igual que varias iglesias que han adaptado sus edificios para ofrecer albergue a los migrantes que llegan con sus familias a Matamoros.
Inaugurado el pasado mes de julio a fin de ofrecer una estancia más amable a los migrantes, el Centro Integrador para el Migrante (CIM) cuenta con instalaciones apropiadas para albergar a unas 600 personas. Sin embargo, y hasta la fecha, las autoridades migratorias no han trasladado a ninguna de las familias que pasan las noches a la intemperie.
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De acuerdo con la presidenta de la asociación «Ayudándoles a Triunfar», Gladys Cañas, «el CIM tiene la capacidad necesaria y personal para atenderlos, tiene 33 personas trabajando ahí. También tienen literas, regaderas, entre muchas otras cosas para que los migrantes no tengan que pasar la noche en las calles».
Asimismo, acusó al personal de migración de acudir a las zonas donde los migrantes pasan la noche y pedirles «que se retiren, que se vayan a otro lado. Pero nunca les ofrece llevarlos a un albergue».
Los activistas hicieron un llamado urgente a las autoridades de los tres órdenes de gobierno para que den mayor importancia a este problema social que aqueja severamente a la comunidad migratoria en la frontera norte de Matamoros.
«Hemos estado trabajando largas jornadas para, primero, registrarlos y con eso llevar un control. Segundo para ofrecerles lo necesario, alimento y asesoría legal, pero es un trabajo pesado, se requiere del apoyo de la autoridad», expresó la activista.




