Por Autor Conocido
Partidos, entre afiliaciones y desafiliados
Luego de 4 años desgastantes y polarizados, Tamaulipas encuentra un pequeño respiro político tras una agenda electoral muy tensa, extenuante, con algunos rasgos de violencia y como resultado la experiencia de una nueva alternancia, consolidándose un movimiento que apenas cumplió una década de fundación, impulsado por otros factores adicionales.
Entre 2021 y 2024, esta región en el noreste del país renovó dos veces alcaldías como el Congreso del Estado, también refrendó o se decidieron por nuevos perfiles para verse representados en el Senado de la República y la Cámara de Diputados, además de determinar con su sufragio a la nueva titular del Poder Ejecutivo, incluida una votación extraordinaria.
Detrás de cada historia hubo dentro de los frentes cambios. Uno salió muy fortalecido al agregar figuras conocidas pero involucrados en colores contrarios, siendo los últimos muy afectados al quedarse sin apoyo, recursos, estructura y peso en la sociedad civil. Uno de ellos perdió hasta el registro ante el Instituto Nacional Electoral.
Las metas hacia el 2025
Ahora, con comités estatales renovados, de manera particular plantean sus objetivos hacia este 2025. El interés mediático se encuentra en Morena, el partido oficial a nivel estatal, en ayuntamientos más poblados y con mayor presupuesto, así como en la presidencia de la república. Quieren integrar 310 mil integrantes oficiales tan solo en territorio tamaulipeco.
Muy diferente caso se encuentra el PAN, otro organismo en fase de renovación. Las abruptas caídas en los recientes cuatro años generaron severas consecuencias todavía sin recuperarse y, aún marcado por la división como la falta de un notable liderazgo, se ven obligados a elegir sus dirigentes en las oficinas municipales.
El sobreviviente PRI respira pero su condición de salud es muy grave. Unos cuantos sostienen el otrora poderoso partido, con figuras cuyo corazón late con fuerza cuando hacen referencia al tricolor, pero la razón los asiste y prefieren su lejanía al encontrarse sometido a la voluntad de una persona.
De ahí, la gran duda es qué tanto puede aprovechar Movimiento Ciudadano el río revuelto a fin de ganar simpatías reflejadas en su militancia. El efecto Máynez parece ser un garbanzo de a libra.
Hacia finales de este naciente año conoceremos quién hizo las cosas bien o mal. No es un año electoral, pero el 2027 puede mover varias cosas en el panorama político si los partidos actúan o dejan de actuar.




