La vida de los Globos de Oro pende de un hilo. NBC anunció que no retransmitirá la gala de 2022 ante el fracaso de la HFPA en adaptarse a los nuevos tiempos de Hollywood, esto es abrirse a la diversidad y realizar esfuerzos por la rendición de cuentas. El canal, que emite los premios desde 1995, ha dejado una línea de vida abierta si la asociación cumple con una serie de compromisos autoimpuestos que fueron anunciados a inicios de este mes. “Asumiendo que la organización ejecute ese plan, esperamos estar de nuevo en condición de emitir la gala en 2023”, informó la NBC en un comunicado.

Varios estudios de Hollywood han declarado que no trabajarán con la asociación, al menos en estas condiciones. Ted Sarandos, director ejecutivo de contenido de Netflix, envió una carta el jueves a la HPFA en la que anunciaba el final de toda actividad con la organización “hasta que no se produzcan cambios más significativos”. A esa iniciativa, que había iniciado una coalición de más de 100 agencias de publicidad y relaciones públicas, se sumó el viernes Amazon. Entre los intérpretes, Mark Ruffalo ha dicho que no se siente “orgulloso” de haber recibido el premio y Scarlett Johansson ha recordado que varios miembros de la asociación han recibido denuncias por discriminación y acoso sexual.

La salida de la NBC golpea en la línea de flotación financiera de la asociación, donde, a pesar de su nombre, solo figura un puñado de periodistas que trabaja en medios internacionales. El dinero que paga la cadena de televisión a los organizadores por la retransmisión de los premios ha pasado de menos de cuatro millones en 2016 a más de 27 en la última edición, con un promedio anual de entre 18 y 20 millones de espectadores. Por comparar, la última gala de los Oscar, la menos vista de la historia, fue seguida por 9,85 millones de televidentes en Estados Unidos.

Los organizadores de los Globos arrastran desde hace años escándalos de conflictos de interés y laxas políticas para protegerse de la manipulación de los estudios y publicistas interesados en obtener nominaciones y premios. El mismo diario recordaba que los organizadores fueron obligados en 1999 a devolver relojes de 400 dólares que habían recibido de la promoción de La musa, donde Sharon Stone buscaba un premio. Un escándalo más reciente fueron las dos nominaciones recibidas por la serie Emily in Paris, de Netflix, después de que 30 integrantes de la HFPA fueran trasladados a la capital francesa para ser agasajados en el hotel The Peninsula, de cinco estrellas.

La falta de diversidad es otro de los flancos débiles de la organización, que solo ha sumado a 64 nuevos miembros en 77 años de existencia. Entre los casi 90 integrantes no hay una sola persona negra (aunque sí del resto de las etnias, como la hindi Meher Tatna, expresidenta de la asociación), al igual que muchas veces en las nominaciones. Este año el jurado fue criticado por dejar de lado a películas como La reina del blues o Judas y el mesías negro. Las productoras afroamericanas Shonda Rimes y Ava Duvernay se congratularon este lunes por el apagón de la NBC.

Esta no es la primera ocasión que los galardones se quedan sin televisión. La propia cadena los había cancelado en 1968 cuando una revisión del órgano federal de las telecomunicaciones consideró poco transparente el método de elección de los ganadores. Desde entonces, la firma Ernst & Young fue contratada para dar más legitimidad a la gala.

La HFPA ha prometido cambiar. En un comunicado publicado este lunes, dibuja una hoja de ruta hasta julio para sumar 20 nuevos miembros con derecho a voto para agosto de 2021 y un aumento de 50% de los miembros en 18 meses. También asegura que publicará sus códigos de conducta, implementará nuevas políticas para regalos y viajes además de llevar a cabo una profunda transformación de su estructura. Pero no ha logrado convencer a la industria ni a NBC, quien comunicó la decisión pese a reconocer que la HFPA “está comprometida con una reforma significativa”. La cadena cree que estos cambios requieren “tiempo y trabajo” para que sean implementados correctamente. Un tiempo que corre a contrarreloj para uno de los premios grandes de Hollywood.

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