En las últimas semanas, el presidente Joe Biden ha sido duramente criticado por su manejo contra la crisis por rebrotes de COVID-19 y ante esto afronta lo que algunos llaman como ‘otro Afganistán’.
Debido a los rebrotes de COVID-19 en Estados Unidos, Joe Biden afronta una dura crisis en el ámbito de salud. Muchos han criticado la posición del mandatario por demorar en la obligatoriedad de las vacunas en la población y por ello lo han asimilado con la retirada de las tropas estadounidenses en Afganistán.
Recientemente, el presidente norteamericano ha anunciado un plan para obligar a unos 100 millones de estadounidenses a vacunarse contra la COVID-19. Sin embargo, esto viene en medio de todas las críticas de la reacción tardía del presidente para imponer estas medidas.
Esta obligatoriedad será para todos los trabajadores del gobierno federal y para todos aquellos que se desempeñen en empresas con más de 100 empleados. Ciertos trabajadores de centros de salud, escuelas y contratistas del gobierno también deberán acatar esta medida.
«Hemos sido pacientes. Pero nuestra paciencia se está agotando y su negativa nos ha costado a todos», afirmó Biden. El mandatario además añadió que la minoría no vacunada «puede causar mucho daño, y lo está haciendo».
Las personas a las que les impactaría esta medida deberán ser vacunas o podrían enfrentar el despido. Esta obligatoriedad solo exceptuará a aquellos que puedan dar razones médicas o religiosas que impidan recibir la dosis.
Actualmente, Estados Unidos tiene un 300% de infecciones diarias, más que en la misma época del año pasado. Las muertes diarias por el virus rondan las cifra de los 1000.
Este escenario actual contrasta con el anuncio de Biden de hace unos meses, en el que decía que el país estaba cerca de superar la pandemia.
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