Por Miguel Castillo V
Lo terrible de Iván
A lo largo de la historia, miles de dirigentes nacionales han sido puestos bajo la mira por sus terribles acciones. Casos multicitados como el de Hitler, Stalin o Pinochet son comúnmente mencionados por la sociedad al ser más recientes y, por lo tanto, presentes en la memoria de muchos.
Sin embargo, muchos de los casos más grotescos e impactantes han quedado más olvidados a la par que el tiempo va enterrado poco a poco su recuerdo. Además de que, claro está, las épocas anteriores también se entienden como menos civilizadas y por lo tanto más cruentas. Pero a pesar de esto, hay algunos casos que hoy, aún harían temblar a muchos y muchas.
En esta edición del retrovisor, hablaremos de uno de los líderes más temidos y escalofriantes de la edad moderna. Este es el caso de Iván IV de Rusia, el primer zar en la historia, quién también es conocido como «Iván, el terrible». Y, a unos días del aniversario 440 de su acto más grotesco, recapitularemos un poco de lo terrible de Iván.
¿Quién fue «Iván, el terrible»?
Aunque no es conocido por muchos, Iván IV fue uno de los personajes más influyentes en la historia de la monarquía rusa y en general del país eurasiático. La razón sería su largo reinado, el cual se prolongó hasta 40 años y permaneció como el más largo de todos en la época zarista.
Muchos estudiosos del tema dividen el reinado de Iván IV en dos épocas distintas: la primera transcurrió entre 1547 y 1560 y se le catalogó como un periodo de corrupción entre el gobernantes y sus familiares y donde comenzó a ganar el mote de «terrible» con sus aniquilantes conquistas en los kanatos tártaros.
Durante este periodo, las historias de su mano dura y sus medidas radicales comenzaron a escucharse por toda Rusia, la cual, cabe recalcar, le debe gran parte de su extensión a este zar. Durante esta primera etapa, Iván conquistó Kazán y celebró al mandar a construir la Catedral de San Basilio, quizás el mayor ícono de Rusia incluso en la actualidad.
Pero fue la segunda época, que transcurrió entre 1561 y 1584, cuando este zar comenzó a ser mucho más escalofriante con sus acciones y que terminó por ganar su mote de «terrible». Este periodo comenzó con la muerte de su esposa, Anastasia Románovna (no confundir con la hija del Zar Nicolas II, aunque si es su ascendiente). Algunos historiadores creían que la primera Románov tenía una gran habilidad para controlar a Iván, pero su súbito fallecimiento cambió para siempre esto.
De 1560 a su muerte: lo terrible de Iván
Como se ha mencionado, la segunda etapa del gobierno del zar Iván IV es conocida por ser uno de los periodos de gobierno más viscerales y escalofriantes de la historia. Durante este tiempo, se decía que por las noches Iván gritaba tan fuertemente que se escuchaba por todo el Kremlin. Iván se consolidó como el zar autoritario pero muchos alegaban también que era psicópata y altamente sanguinario.
Uno de los primeros eventos que lo confirmó, y por el que se le comenzó a conocer como se conoce, fue la creación de la opríchnina. Esta era una guardia personal zarista que ejecutó a miles de personas por ordenes del zar.
Debido al uso excesivo de los opríchnik, los guardias en la opríchnina, muchos comenzaron a llamar «El Terrible» en referencia a las atrocidades cometidas por estos hombres firmadas por ordenes del trastornado zar. Durante este periodo también se decía que el zar presumía haber ‘desflorado’ a más de mil vírgenes y haber matado a sus hijos posteriormente, aunque algunos creen que esto se inventó como propaganda en su contra.
15 de noviembre de 1581: el punto máximo de la locura
Pero el evento que confirmó toda duda de la locura de Iván sucedió el 15 de noviembre de 1581, el cual está a pocos días de cumplir 440 años. En la noche de ese día, según cuentan las historias, consumido totalmente por su perversión, el zar golpeó con su bastón a su hijo mayor, y zárevich, Iván al cual mató en el proceso. Ho en día, una de las obras más famosas de arte ruso, pertenece a un retrato que hizo Iliá Repin sobre la muerte del zárevich. Esta se titula «Iván el Terrible y su hijo».
Este era su hijo preferido y el siguiente en la línea para ascender al trono. Por ello, la historia cuenta que esto quebró totalmente al zar, el cual se arrancaba los cabellos y arañaba las paredes por la culpa. En estos últimos años, también se decía que el zar tenía muchos ataques psicóticos que según se ha teorizado, podrían ser consecuencia del uso de mercurio para tratar su sífilis.
La mirada desde el retrovisor
El caso de Iván IV es quizás el ejemplo perfecto de porque el sistema zarista y monárquico podría llegar a ser peligroso. Los cambios y las perturbaciones que pueden ocurrir a lo largo de la vida de una persona pueden ser de tal grado que sucedan actos tan sanguinarios y trágicos como de «Iván, el terrible».
El retrato de Repin es quizás la mejor ventana para observar el trastorno de Iván en sus últimos años. Cuestión que nos deja ver otro importante tema: la salud mental. Aunque mucho tiempo se ha estigmatizado, esta ha cobrado gran importancia en los últimos 10 años y cada vez en diferentes aspectos de la vida. Si hace 100 años esto aún era tabú, no hace falta decir lo que era hace más de 450.
Lo terrible de Iván, si bien pudo haber sido por su tratamiento, debe servir como un constante recordatorio de lo desgarrador que pueden ser las pérdidas pero, sobre todo, de lo relevante que es el cuidado de la salud mental. Y especialmente la importancia que tiene esta cuando las posiciones políticas y sociales están en juego.
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