Por Autor Conocido
#Ladyinvasoras y el sector vivienda
Las plataformas digitales cuya referencia es Tampico y su zona conurbada estuvieron atentas a dos casos durante el fin de semana. El primero, el goce de niños y jóvenes habitantes del Sector Moscú, ante la creciente del sistema lagunario y la entrada de agua a sus calles y casas. Instalaron tobogán y hasta un mensaje le mandaron a sus vecinos de El Moralillo: “aquí no cerramos carreteras, nos divertimos”.
Lo segundo, con la mayor atención de los usuarios en redes sociales, fue el epílogo de la historia relacionada con la señora Irma, una de las tantas víctimas de la persecución migratoria lanzada por Donald Trump, pues tras 25 años de vivir en Estados Unidos, la deportaron y no tuvo otra opción que regresar al puerto. Su sorpresa fue peor cuándo su casa en la colonia Vista Bella estaba ocupada por extrañas.
El video donde va y reclama a la familia, una señora de edad avanzada y su hija, Dalay, así como la forma despectiva de tratar a la propietaria legal de la vivienda, viralizó este momento que provocó la atención hasta de medios convencionales. Un juez determinó el desalojo, al comprobarse que los inquilinos no habían pagado renta y de manera arbitraria ocuparon la casa.
Esto nos hizo recordar el caso en Chalco, en el Estado de México, cuando una situación similar provocó la ira de la abuelita Carlota, reclamando la invasión ilegal de un terreno a su nombre. La historia se resume a la detonación de un arma de fuego desde su propia mano, matando a dos personas y ella actualmente en un proceso en curso por homicidio.
Una realidad heredada
Y más allá de conato de bronca causado por la hija de Irma, al jalarle el cabello a Dalay como venganza tras la manera prepotente de tratar a su madre, hecho convertido en júbilo y hasta en memes, no deja de plantear un asunto de interés social: ¿Cuántas casas en el estado y en el país las habita gente sin respaldar la propiedad de la misma?
Este asunto es uno de los lastres de los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. En ambos mandatos, con muchas irregularidades en el Infonavit, la violencia que proliferó abiertamente provocó un serio abandono de hogares, agregando que muchos se edificaron con materiales de mala calidad o en zonas vulnerables e inundables.
El último registro de la dependencia es un universo de 600 mil, suficiente para atender por lo menos la demanda de 6 de 10 familias necesitadas de un techo en condiciones normales. Contra todo esto, tiene mucho por hacer el actual director nacional Octavio Romero Oropeza, junto con las autoridades estatales y las delegaciones.
Aunque ahorita todo es risas a causa de las #ladyinvasoras, lo acontecido puede ser la punta de lanza para poner un poco de orden a todas esas viviendas sumergidas en este limbo.
