En emotiva presentación, enfrenta a Macho Camacho Jr.
Julio César Chávez le dijo adiós al ring en su última pelea en contra de Héctor Camacho Jr.
Fueron cuatro asaltos emocionantes y muy emotivos. El ídolo de Culiacán dominó al hijo de Héctor «Macho» Camacho en una pelea de exhibición realizada en el Estadio Jalisco.
Chávez, lanzó sus mejores golpes. Esos ganchos entraron en la humanidad del boricua, quien en el último asalto se la pasó abrazando al mexicano.
«Quiero decirles que muchas gracias, no me voy a volver a subir a un ring en una exhibición, ya mi cuerpo está cansado», dijo al final del pleito ante los fanáticos que entonaban el clásico «¡Chávez, Chávez!».
Julio demostró que a pesar de estar cerca de los 60 años podía tirar combinaciones y quitarse golpes.
Los hijos de Julio no pudieron vencer en sus combates.
Lo cierto es que este sábado se presentó la dinastía Chávez, pues el gran campeón mexicano da su última exhibición y sus dos hijos, Omar y el «Junior» tuvieron sendas peleas . Ambos fueron derrotados.
Primero Omar peleó por tercera ocasión contra Ramón «El inocente» Álvarez, hermano de el Canelo. Un corte producido por choque de cabezas mermó al hijo de la leyenda y el Inocente ganó la pelea de punta a punta.
Después vino Julio César Jr. quien peleó contra el excampeón de peso medio de la UFC, el brasileño Anderson Silva.
Fue una pelea emocionante, donde el brasileño dominó y se burló los primeros rounds, y retaba a Jr. a que lo atacara; bajaba la guardia, se quedaba en la esquina. Franca burla, pero también superioridad.
Los últimos rounds ya no fueron tan fáciles. El cansancio y los golpes recibidos obligaban al brasileño a abrazar. Llegó el final de la pelea y la decisión de los jueces fue dividida a favor de Silva.
Después vino lo más esperado de la noche: El último recorrido del máximo campeón mexicano, y su exhibición ante un Camacho 16 años menor.
En el último round, JC quiso pelear sin careta de protección, su familia pidió que no y el propio Camacho en un momento de sensatez, tampoco lo aceptó.
Un momento emotivo fue cuando Julio César le pidió en ese último round a «Canelo» que subiera a la esquina. La antorcha pasó a nuevas manos.
El histórico pugilista abrazó al tapatío, volteó hacia el público en el estadio Jalisco y lo bautizó: “Aquí tienen al mejor peleador mexicano en la actualidad y, posiblemente, de la historia. Canelo se ha ganado todo gracias a su talento, trabajo y perseverancia”.
La pelea no arrojó resultado oficial, ya que era solo de exhibición y de homenaje a según muchos, el mejor boxeador mexicano de todos los tiempos.

