Ya no se encarcelará a las migrantes que han sido detenidas y se encuentran embarazadas o han dado a luz recientemente.
Las autoridades de inmigración de los Estado Unidos dan un giro a la política establecida durante la administración de Donald Trump.
Esta medida no impide que el Servicio de Control de Inmigracón y Aduanas (ICE) pueda iniciar procedimientos para la deportación de las mujeres embarazadas, de las que se encuentren amamantando o que hayan dada a luz en el último año.
Lo que la nueva política dicta es que no serán encarceladas mientras se resuelve su situación, excepto en casos excepcionales.
El director del ICE, Tae Johnson dijo que la medida refleja el compromiso de tratar a todas las personas con respeto y dignidad. Sin renunciar a hacer cumplir las leyes.
Este cambio es parte de un esfuerzo más grande por parte de la administración de Joe Biden para revertir políticas que fueron establecidas durante la pasada administración.
Hace poco, el ICE adoptó una serie de pautas para que se enfoquen las detenciones en personas que ingresaron sin permiso al país recientemente, que representen una amenaza para la seguridad nacional o que han cometido delitos graves.
No a todos agrada la medida
Como era de esperarse, estos cambios no han sido del agrado de los grupos opositores a la inmigración.
No obstante, la cantidad de personas detenidas ha aumentado. Hoy en día unas 27 mil personas se encuentran detenidas bajo resguardo del ICE. A fines del pasado mes de marzo la cifra era de alrededor de 14 mil.
Aproximadamente el 80 por ciento de las personas detenidas no tienen antecedentes penales y de entre quienes sí los tiene es por delitos menores.
Lo grupos defensores de migrantes han visto con buenos ojos el anuncio de esta medida y la intención en general de echar abajo la políticas impuestas anteriormente.
No obstante lo anterior, han señalado que no es suficiente. La Unión Americana de Libertades Civiles, por ejemplo, ha solicitado que pare la detención de personas que pudieran estar en riesgo durante la detención misma.
Los grupos defensores de inmigrantes y de mujeres han señalado que la práctica de detener a migrantes embarazadas amenaza la salud materna y la del feto. Estos grupos también han criticado la atención médica en los centros de detención para migrantes.
