El ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump lo vuelve a hacer, ahora llama “maniacas de izquierda a las integrantes del equipo de fútbol femenil de su país.
Para Trump, las jugadoras están lideradas por maniacas de izquierda; merecen todo tipo de críticas por no conseguir el oro en la especialidad en los Juegos Olímpicos de Tokio.
El ex mandatario centró sus ataques especialmente en la estrella femenina Megan Rapinoe.
Trump ya antes de los Juegos Olímpicos se pronunció por que se abuchara a la selección femenil de futbol; según él en un partido se rehusaron a ponerse de pie durante la interpretación del himno nacional estadounidense.
Dijo Trump: “Si nuestro equipo de fútbol, encabezado por un grupo radical de maníacas de izquierda, no fuera ‘woke‘, habrían ganado la medalla de oro en lugar del bronce. ‘Woke‘ significa que pierdes, a todo lo que es ‘woke‘ le va mal, y a nuestro equipo de fútbol ciertamente le ha ido mal».
El término a que se refiere Trump con particular desprecio, ‘woke’ se originó en los Estado Unidos y se refiere a personas que están alertas al racismo, la discriminación social y la injusticia, entre otros temas. Quieren mejorar el mundo y por eso atacan a quienes no saben o no lo hacen. ‘Woke’ en ese sentido es un despertar.
Las estadounidenses ganaron la medalla de bronce al vencer 4-3 al combinado de Autralia. La capitana Rapinoe anotó un doblete para impulsar a sus compañeras a la victoria.
La jugadora de los Estados Unidos fue reconocida con el Balón de Oro en 2019.
Pero para Trump eso no importa; lo que está en su cabeza es lanzar una opinión como esta: “¡La mujer del cabello púrpura jugó terriblemente y pasa demasiado tiempo pensando en la política de la izquierda radical y no haciendo su trabajo!».
Rapinoe se distingue por traer regularmente pintado de colores brillantes el cabello.
En lo personal es reconocida por ser una activista feminista, defender los derechos de la comunidad LGBT desde 2012 y por ser una persona muy comprometida políticamente.
La estrella de 36 años se ganó la antipatía de Trump al decir que no visitaría la Casa Blanca mientras él estuviera ahí.
