Una jueza federal en Estados Unidos autoriza la extradición del exgobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, a México.
Lo anterior con la finalidad de que enfrente en nuestro país las acusaciones en su contra por malversación de fondos.
Según información que publicó Aristegui Noticias, un documento de la corte federal del Distrito Sur de Florida dice que luego de la revisión de las pruebas que se presentaron en la solicitud de extradición que hizo el gobierno mexicano, se determinó que existe una probabilidad de que el acusado haya cometido los delitos.
Al exgobernador se le acusa de 11 delitos.
Entre los ilícitos destaca el desvío de cuando menos mil 200 millones de pesos de las arcas del estado de Chihuahua.
A Duarte se le detuvo el 8 de julio del año anterior en Miami, Florida. Estaba prófugo desde marzo de 2017 y la Interpol lo buscaba en varios países.
Desde antes de que finalizara la administración de Enrique Peña Nieto se realizaron las acusaciones y posteriormente se pidió la extradición del exgobernador chihuahuense.
Uno de los documentos en los que se determina su extradición reza así:
“Yo certifico que Duarte es extraditable en cuanto a esos delitos y ordeno que Duarte sea detenido en espera tanto de una revisión de la solicitud de extradición de México por parte del Secretario de Estado como de la posible entrega de Duarte a México.
Se le acusa de recibir fondos ilegalmente
De acuerdo con la acusación contra Duarte, mientras era gobernador, dirigió una serie de transacciones a través de las cuales él o su familia recibieron fondos del gobierno. Se dice que, a partir de junio de 2011, desvió ilegalmente fondos gubernamentales aprobados para fines agrícolas a empresas con las que tiene relación; además de hacerlo con su familia y a una compañía propiedad de su esposa.
En el documento de la corte estadounidense se muestra que para evitar su extradición a México, el exgobernador priista argumentó que los cargos en su contra obedecen a una “persecución política”; misma que está orquestada por sus rivales.
Duarte presentó supuesta evidencia de que “su vida podría estar en peligro” si se le extraditaba a México. “Estos argumentos se han sostenido para invocar consideraciones humanitarias”.
A pesar de que era buscado desde marzo de 2017 por la Interpol, y existía una orden internacional para su detención; Duarte argumentó que entró a Estados Unidos en busca de tratamiento médico y que permaneció “viviendo abiertamente y sin ningún esfuerzo por ocultarse de las autoridades”.
No obstante los alegatos de Duarte, la jueza determinó que existe evidencia suficiente de que el exmandatario salió de México en 2016 y permaneció en Estados Unidos con la intención de evadir la acción de la justicia en su país.
