Casi cinco meses después de su designación, confirma España a Quirino Ordaz como embajador de México en ese reino.
Transcurrieron casi cinco meses desde la designación de Quirino Ordaz para que finalmente el reino de España fuera oficializado como embajador de México en esa nación.
Fue una larga espera para obtener el plácet por parte del gobierno de Pedro Sánchez, lo que alimentó versiones de un posible bloqueo al exgobernador de Sinaloa, México, para que no ocupara la cartera diplomática.
Las relaciones entre México y España no se encuentran en su mejor nivel.
Fue el canciller mexicano Marcelo Ebrard Casaubón quien hizo el anuncio este viernes, dijo así:
“Les comparto, por instrucciones del Presidente López Obrador, el beneplácito otorgado a Quirino Ordaz como Embajador de nuestro país ante el Reino de España. Procedo a turnarlo a la Secretaría de Gobernación para los efectos de ley”.
Por la misma vía, el mismo Ebrard agradeció al ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, “sus buenos oficios y simpatías por México”.
La polémica en torno a Quirino poseía algunos tintes.
En primer lugar, es un veterano priista que acaba de ser derrotado en su estado por Morena, el partido del presidente; además es uno de los primeros movimientos para atraer a cuadros de la oposición al cuerpo diplomático. Los fichajes provocaron revuelo tanto por la captación de políticos de la oposición como por la falta de experiencia en labores diplomáticas de la mayoría de los nombramientos.
En cuanto al nombramiento de Ordaz, el presidente mexicano aseguró apenas hace dos semanas que tiene el perfil para solucionar los “malos entendidos” con Madrid.
“No hay ningún motivo para que no se acepte”, dijo López Obrador. “Claro, nuestro adversarios quisieran que rechazaran nuestra propuestas, que hubiese pleito con el gobierno español. Pues no, están bien las relaciones”.
El presidente mexicano mantuvo siempre su confianza en el veterano priista para “restablecer a plenitud las relaciones” con España después de las tensiones que se produjeron luego de que el mandatario mexicano pidiera que España se disculpara por la conquista.
La rutina de cooperación bilateral, pese a todo, nunca se ha visto afectada por esas fricciones, ni en el diálogo institucional y menos la coordinación consular y administrativa.
