Un día como hoy pero hace 28 años asesinaron al entonces candidato presidencial Luis Donaldo Colosio en Tijuana.
El entonces candidato por el Partido Revolucionario Institucional se encontraba de gira proselitista como parte de su campaña rumbo a la presidencia, en la que era el muy probable ganador.
Como se recuerda, Colosio asistió a un acto de campaña en el barrio de Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California. Ahí pronunció un discurso desde un templete.
Al término del evento Colosio se dirigió a la salida del sitio, para lo cual tuvo que atravesar por en medio de la multitud que se había congregado.
En un momento dado, su asesino se acercó y le asestó un tiro en la cabeza; antes de caer, Colosio recibió un segundo impacto, esta vez en el abdomen.
En el sitio se detuvo al tirador.
A Colosio lo llevaron a un hospital, en donde horas más tarde se le declaró muerto
Al día siguiente se presentó ante los medios a Mario Aburto, a quien se acusó de asesinar al candidato y quien desde entonces está en prisión como el único responsable del hecho.
Conforme avanzaron las investigaciones hubo otros detenidos, pero uno a uno fueron liberados. Triunfó la teoría del asesino solitario.
Antes de lo que se calificó como un magnicidio, Colosio había pronunciado un discurso que muchos interpretaron como el rompimiento con el régimen y con el mismo Salinas.
Sacudió la estructura
El crimen de Colosio fue un terremoto que sacudió la sociedad mexicana en su conjunto.
Hay que recordar que entonces el candidato del PRI era prácticamente el sucesor presidencial sin discusión. Cuando en 1988 Cuauhtémoc Cárdenas amenazó con terminar con el dominio del partido único, llegó durante las elecciones la famosa “caída del sistema” que llevó a Salinas de Gortari al poder. Seis años más tarde el sistema se resquebrajó cuando su “delfín” fue asesinado.
En lugar de Colosio se nombró a Ernesto Zedillo como candidato, quien ganó la elección. Llegó al poder y durante su mandato se convirtió la deuda privada de los bancos en deuda pública: el famoso Fobaproa. Para muchos un grave daño a la economía.
Más allá de ello, abrió un boquete en la estructura en el que parecieron romperse los moldes que contenían las ambiciones de poder.
Inició una era en que “todo vale”. Meses más tarde el líder nacional del PRI, José Francisco Ruiz Massieu fue asesinado y su hermano declaró “los demonios están sueltos”.
Al parecer, no ha sido posible encerrarlos desde entonces.
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