El gobernador de Texas Greg Abbot suspende la inspección de camiones mexicanos, esto luego de protestas y pérdidas económicas.
La orden de registro que impuso el gobierno texano ocasionó la obstrucción del tránsito de vehículos comerciales en la frontera entre Estados Unidos y México.
Durante una semana hubo fuertes repercusiones y pérdidas económicas.
Finalmente el gobernador republicano desistió de las medidas que exigían que todos los camiones comerciales procedentes de México se sometieran a inspecciones adicionales.
La razón que se adujo para ello fue que se quería frenar el flujo de migrantes y drogas; medida que agudizó su disputa con el gobierno del presidente Joe Biden sobre la política de inmigración.
Algunos camioneros informaron que habían esperado más de 30 horas para cruzar. Otros bloquearon uno de los puentes comerciales más transitados del mundo en señal de protesta.
Parte de la intención por la reelección
Abbott, ha hecho de la frontera su tema principal en busca de reelegirse.
La finalización de las inspecciones se logró tras alcanzar acuerdos con los estados mexicanos colindantes, los cuales —según él— esbozan nuevos compromisos en materia de seguridad fronteriza.
El último de dichos acuerdos se firmó el viernes con el gobernador de Tamaulipas, quien esta semana había expresado que las inspecciones eran excesivamente rigurosas y causaban estragos.
La presión para que se diera marcha atrás creció conforme se agravaba el atasco en la frontera y aumentaba el descontento. La Asociación Estadounidense de Camioneros calificó las inspecciones de “totalmente defectuosas, redundantes y añaden un peso considerable a una cadena de suministro ya en problemas”.
La frontera entre Estados Unidos y México es pieza fundamental para la economía de estadounidense, y gran parte de ella está en Texas.
Son mil 931 kilómetros, la más larga entre los estados fronterizos. El año pasado, Estados Unidos importó de México productos por valor de 390 mil 700 millones de dólares, una cifra solo superada por China.
Mientras estuvo en vigor la medida, los policías estatales inspeccionaron más de seis mil vehículos comerciales en la última semana, según el Departamento de Seguridad Pública de Texas.
Casi uno de cada cuatro camiones fue retirado de la carretera, por lo que la agencia describió como infracciones graves que incluían neumáticos y frenos defectuosos.
Sin embargo, la agencia no mencionó que en las inspecciones se encontraran migrantes o drogas.
