Héctor Fernando Martínez Espinoza, vicario general de la Diócesis Tarahumara, denunció la situación de inseguridad en la región provocada por la ausencia de policías. El pasado lunes, sujetos armados secuestraron a cinco personas y posteriormente asesinaron a dos sacerdotes y a un guía de turistas. Todo esto, en la comunidad de Cerocahui, municipio de Urique, Chihuahua.
Un testigo de los hechos declaró que integrantes de un grupo delictivo de la región dispararon contra un hombre en el atrio de la parroquia de Cerocahui. Señala que posteriormente metieron al hombre al templo y lo dejaron en el altar.
En el templo se encontraban cinco religiosos que se acercaron al hombre en el altar para darle los santos óleos. En ese momento, los hombres armados dispararon contra los sacerdotes. Dos fueron asesinados, dos lograron esconderse y otro empezó a dialogar con los asesinos, quienes decidieron llevarse los cuerpos.

“Deseamos que esto derive en una respuesta que dé paz y seguridad a todos en la región, pero lo que más deseamos es la recuperación de los cuerpos de los sacerdotes Javier Campos Morales y Joaquín Mora Salazar, con quienes nos hicimos fuertes para acompañar al pueblo y con el que hoy compartimos su debilidad”, dijo el vicario.
En un comunicado, la Diócesis de Tarahumara declaró: “No conformes con matarlos, los asesinos se llevaron sus cuerpos, sufriendo la misma suerte de tantos desaparecidos. Dejando una estela de dolor, tristeza e indignación en todos los que los queremos y quisiéramos rendirles el homenaje que merecen con unas exequias de cuerpo presente”.
La Diócesis también pidió a las autoridades encontrar a los responsables y hacer justicia “no solamente a ellos». También pidieron que se hiciera justicia para «todos los que han sido víctimas de esta ola de terror y miedo en estos últimos 10 años”.
El padre Martínez Espinoza denunció que el municipio tiene cuatro años sin policías que patrullen sus calles. Por lo tanto, de acuerdo con el padre, ha aumentado la inseguridad y las bandas de criminales operarn sin consecuencias.
“Los pueblos están llenos de sicarios que atemorizan a la gente pidiéndoles derecho de suelo y los amenazan con matarlos si no les pagan; hay personas que sí acceden, pero en este caso debieron huir por el pavor que sienten ante los criminales”, explicó el sacerdote al medio Latinus.
Esta no es la primera vez que Martínez Espinoza denuncia la inseguridad en la zona. El pasado 12 de junio, también denunció ante algunos medios que al menos 30 familias rarámuri fueron obligadas a desplazarse por amenazas de grupos delictivos. Esto, ocurrido en de la comunidad de San Juan de Guacayvo, en el municipio de Bocoyna.

Sin embargo, el gobierno estatal no ha atendido las múltiples denuncias por la violencia e inseguridad en la Sierra Tarahumara. Las autoridades estatales sólo se han limitado al envío de despensas.
«El Chueco»
Por su parte, el padre jesuita Javier Ávila, difundió en sus redes sociales el siguiente mensaje: “Ya no puedo callar y necesito compartirles mi dolor. Estaba saliendo de Creel hacia Chihuahua, a mediodía, cuando me llamaron de Cerocahui para decirme que ‘El Chueco‘ acababa de matar a Javier Campos y a Joaquín Mora“.
“Lo tuve que callar porque había amenazas sobre la comunidad si acaso hablaban. La noticia ya corrió y empiezan los operativos para buscar al homicida quien, además, se llevó los cuerpos y no sabemos cuándo los regresarán. Son muchos los detalles, pero no es el momento más que para compartirles mi dolor, mi rabia, y también mi fe en el Dios que nos sigue llamando a dar la vida por los demás y a no detener nunca el paso”, agregó.
De acuerdo con medios locales, Noel Portillo «El Chueco» es originario de la región Tarahumara y lidera un grupo delictivo de la zona. Además, Portillo cuenta con numerosas denuncias por diversos crímenes y es conocido por aterrorizar a la población.

