Curiosamente coincidiendo con la muerte del exmandatario y con el aniversario 46 del suceso, hoy miraremos atrás al Golpe al Excelsior.Curiosamente coincidiendo con la muerte del exmandatario y con el aniversario 46 del suceso, hoy miraremos atrás al Golpe al Excelsior.
Por Miguel Castillo V

El Golpe al Excelsior

Hay ocasiones en que las situaciones coinciden de una forma que es imposible de explicar. Como cada semana, miraremos atrás en el tiempo a alguno de los sucesos que ocurrieron en el pasado y analizaremos como, a este día, se observan muchos de estos a varios años, sino es que décadas o siglos de haber sucedido.

Por ocasiones fuera del control de cualquiera, ante la muerte del expresidente mexicano, Luis Echeverría, hoy estamos obligados a mirar atrás a uno de los sucesos más importantes para el periodismo mexicano en el siglo XX.

Curiosamente coincidiendo con la muerte del exmandatario y con el aniversario 46 del suceso, hoy miraremos atrás al Golpe al Excelsior, una serie de actos represivos hacia uno de los diarios más retadores del poder en el momento y un evento que sentó las bases de una nueva forma de ver a la prensa.

La represión hacia el periodismo en la década de 1970

Aunque el golpe sucedió un 8 de julio de 1976, la crisis en el Excelsior fue un periodo mucho más considerable de constantes ataques a la libertad de expresión por parte de un importante equipo que trabajaba ahí. Este estaba liderado por el periodista Julio Scherer García quién, junto con su equipo de trabajo, fueron uno de los frentes más críticos que enfrentó al presidente de ese entonces, Luis Echeverría Álvarez.

Este trabajo crítico del equipo de Scherer ocasionó que la maquinaria bajo el poder tratara de silenciar la crítica que se vivía contra la administración priista. Para ello se dieron una serie de sabotajes y ataques contra este equipo que derivaron en la gota que derramó el vaso.

En el citado día 8 del séptimo mes del año de 1976, el golpe ocurrió. Ese día, durante la madrugada, una gran cantidad de trabajadores ingresaron, liderados por Regino Díaz Arredondo, y tomaron el control de las instalaciones. Esto llevó a que, unos meses después, se diera la inevitable salida del grupo de Scherer García quien fue silenciado de esta manera.

La mirada desde el Retrovisor

Mirar atrás a este suceso es muy importante para la memoria periodística de este país. Este suceso, junto con otras represiones que vivió el periodismo durante los gobiernos priistas, abrieron el paso a mucho más que solo nuevos medios. También destaparon el complejo tema de la libertad de expresión que, aunque parecía existir en el país, este siempre iba coordinado con el poder.

Este hecho, que también originó el nacimiento del semanario Proceso, se mira hoy con la muerte de Echeverría y el recuerdo de que el poder nunca es para siempre pero que la crítica siempre debe estar ahí. Y un recuerdo aún más grande: que el periodismo es y siempre debe estar al servicio de sus ciudadanos y no de quienes gobiernan.

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