Si la estrategia de seguridad no sirve que se cambie, dijo José Armando Álvarez Cano, obispo de la Diócesis de Tampico. Lo anterior luego de que hace ocho días comenzara una oración colectiva por la paz.
Indicó qué no está pidiendo que se violen los derechos humanos de nadie, pero sí que se aplique la ley.
El líder de la comunidad católica en la zona sur del estado aseguró que ellos venían demandando a las autoridades que se convirtiera a la delincuencia. Sin embargo, luego de la muerte de los dos sacerdotes jesuitas decidieron tomar una postura más definida.

Aseguró que no se está pidiendo la muerte de nadie, simplemente que las autoridades hagan su trabajo y se aplique la ley. Agregó que pareciera que el país está tomando un rumbo equivocado debido a los índices de violencia.
“Son muchos ya, se avivó ahora con lo de la muerte de los sacerdotes, pero hemos venido por años diciendo. No se quiere la muerte de nadie, sino simplemente la aplicación de la ley. Sabemos que vamos por un camino equivocado porque la violencia y la división no es el camino para nuestra nación, nuestro pueblo”.
El obispo de Tampico señaló que los resultados son evidentes, y cuando no son favorables en cualquier índole de la vida, se tiene que modificar la estrategia.
“Yo creo que ahí están los resultados. Es evidente que cuando a nosotros no nos salen las cosas en alguna etapa, uno tiene que decir voy a revisar mi vida porque no estoy consiguiendo o no estoy haciendo lo que debo. Yo creo que ahí están los resultados para ver que no es un camino más adecuado y habrá que ver las muertes en el estado en el que estamos para darnos cuenta de que no es el camino adecuado”.
En Tampico no se registran denuncias por parte de sacerdotes
Explicó también que si bien en otros estados a los sacerdotes los molesta la delincuencia, en el caso de Tampico hasta el momento no se ha presentado alguna denuncia.
“Yo soy de Michoacán y allá hay momentos difíciles y nos hemos dado cuenta como algunas parroquias les cobran piso y los tienen amedrentados. Pero aquí en nuestra Diócesis gracias a Dios no hemos tenido ninguna situación de inseguridad para ningún sacerdote. De Tamaulipas no sé, pero de nuestra diócesis estoy seguro porque ningún sacerdote me ha expresado”.

