Un investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Lorenzo Álvarez Filip, reveló en su estudio que el desarrollo urbano en la costa del Caribe mexicano ha ocasionado la muerte de miles de corales en el Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM). Al extenderse desde México hasta Honduras, biólogos consideran al SAM como el segundo sistema arrecifal más importante del mundo.
De acuerdo con el académico mexicano, midieron factores como la ubicación y profundidad de los arrecifes, así como la temperatura del mar y los vientos para determinar la mortandad de las colonias de coral. Sin embargo, concluyeron que ninguno contribuyó a que los corales del Caribe mexicano contrajeran el denominado “síndrome blanco”, la enfermedad coralina más mortal de la historia.

Asimismo, señaló que “medimos muchas cosas y nada fue tan importante. Es decir, todos los sitios de corales estaban igual de afectados, sin importar si eran sitios profundos o someros. Si estaban de un lado o de otro de una isla”. Por otro lado, la proximidad de los corales al desarrollo urbano se convirtió en la única constante para explicar las causas del deterioro.
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Álvarez Filip añadió que “este índice en el estudio es el que salió más representativo. Los arrecifes que estaban en zonas con un desarrollo costero alto están en peores condiciones en comparación a donde no hay desarrollo”.
Sobre los efectos de la enfermedad, detalló que ésta causa el desprendimiento del tejido vivo de los animales, dejando expuestos sus esqueletos. También apuntó que el “síndrome blanco” es altamente contagioso, pues avanza por toda la colonia y sólo le toma unas semanas matarla por completo.
De las 48 especies que viven en el Sistema Arrecifal Mesoamericano, la enfermedad afecta a por lo menos 25 tipos diferentes de coral. Entre los que más han sufrido se encuentran los cuernos de alce, pilar y cerebro, todos ellos declarados en peligro de extinción local.
Finalmente, reconoció que falta mucha investigación. “No es como la medicina humana, que avanza rapidísimo porque hay muchas personas investigando, con muchos recursos detrás. En esto de los corales y el síndrome habremos, a lo mucho, unas 50 personas. Es por eso la importancia de garantizar recursos públicos a la investigación”.

