Inmóviles y portando uniformes de gala, los cuatro hijos de la fallecida Reina Elizabeth II, liderados por el Rey Carlos III, velaron el féretro de su madre en la capilla ardiente instalada en el Palacio de Westminster, sede del Parlamento Británico. A pesar de que sólo duró 15 minutos, el evento se convirtió en uno de los más solemnes, hasta el momento, desde el fallecimiento de Su Majestad el pasado 08 de septiembre.
A pesar de que ya no desempeña tareas oficiales de la Familia Real, el Príncipe Andrés recibió permiso para vestir uniforme militar. Cabe mencionar que se trata de un atuendo parecido al que portará el Príncipe Harry durante un tributo similar, programado para el próximo 17 de septiembre.
Fue en 1936, tras la muerte del Rey Jorge V, cuando el Reino Unido inició la tradición conocida como «vigilia de los Príncipes», la cual estaba hasta ahora vetada a las mujeres; sin embargo, la Princesa Ana, hija de Elizabeth II, se convirtió en la primer mujer en participar.
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Hace 20 años, cuando murió la Reina Madre, el lugar de la Princesa lo ocupó su primo, el vizconde David Linley, y Ana no pudo unirse a la vigilia en la que participaron sus hermanos, Carlos, Andrés y Eduardo, los otros hijos de la Reina.
El acto se desarrolló mientras cientos de ciudadanos continuaban pasando por ambos lados del féretro, tras haber hecho fila durante prácticamente todo el día. Y es que la orilla del Río Támesis alberga una fila de casi 16 kilómetros de longitud, conformada por británicos y gente de todo el mundo que quieren dar su último adiós a la fallecida monarca.
A pesar de que el Gobierno clausuró la fila durante más de seis horas, ésta reabrió por la tarde de este viernes y permanecerá disponible durante todo el fin de semana. Sin embargo, las autoridades advirtieron que la espera puede alcanzar las 24 horas, por lo que aquellos que pasen la noche a la intemperie se enfrentarán a bajas temperaturas.

