El Gobierno mexicano ofrece una disculpa pública póstuma a la icónica defensora de los Derechos Humanos, Digna Ochoa.
Son ya 21 años del asesinato de la abogada mexicana.
La disculpa fue por el feminicidio y las omisiones durante la investigación del mismo.
Esta acto llega meses después del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), que en enero pasado condenó a México por la “deficiente” investigación de su muerte, lo que constituyó una violación a su obligación de garantizar el derecho a la vida.
Dijo Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos:
“Ofrezco una disculpa pública a Digna y a su familia porque el Estado mexicano no pudo garantizar su seguridad y su integridad personal. Y porque tampoco el Estado mexicano garantizó su acceso pleno a la Justicia”.
Digna Ochoa, nació en Misantla, Veracruz, en 1954. Se le reconocía como defensora de derechos humanos e integrante del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh). Este centro lleva casos de alto perfil de violaciones de derechos humanos, asesinatos y desapariciones.
El cuerpo de Digna se encontró en un despacho jurídico de la capital mexicana el 19 de octubre de 2001. Presentaba un disparo en una pierna y otro en la cabeza. Las autoridades en su momento dijeron que se trataba de un suicidio.
Ahora el subsecretario Encinas reconoció fallas en la implementación de protocolos especializados para investigar su caso, faltas al debido proceso y a las debidas diligencias. También señaló la estigmatización de su memoria y su lucha por su género y por su pertenencia social y cultural.
Por ello, tras el fallo de la Corte IDH, se reportó la reapertura de la investigación penal para esclarecer la muerte. En consecuencia la Fiscalía General de Justicia de Ciudad de México ha creado una unidad especial.
Además, anunció que habrá indemnizaciones para la familia. Se tiene contemplado que haya calles con su nombre en la capital y en su natal Misantla.
“El Gobierno de México reconoce la situación de riesgo en el ejercicio de la defensa de derechos humanos y del periodismo en nuestro país”, agregó Encinas.
Su hermano, Jesús Ochoa, recordó que hace 21 años tomó el caso de su hermana en sus manos, para lo que afrontó al aparato de justicia, que por muchos años sostuvo que fue un suicidio pese a las pruebas y a las amenazas recibidas por la abogada.
“Este acto es una forma muy significativa para decirles que teníamos razón: a Digna Ochoa la asesinaron por sus ideales y defender los derechos humanos, y precisamente por esos mismos ideales estamos aquí para decirte, querida hermana, que no vamos a parar hasta encontrar la verdad”, subrayó.
