Como parte de su monólogo en el programa de Netflix «Voyerista auditivo», el «standupero» Franco Escamilla retó a Eric Moussambani, nadador oriundo de Guinea Ecuatorial que representó a su país en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000.
Haciendo gala de su característico sentido del humos, Franco Escamilla nos narra cómo Moussambani se coronó como el nadador que más tiempo ha tardado en la prueba de 100 metros. Gracias a la descalificación de sus dos contrincantes, y pese a su desempeño de un minuto, 52 segundos y 72 centésimas, el atleta logró ganar la eliminatoria rumbo a las Olimpiadas.
El comediante hace también una reseña sobre la trayectoria de Eric Moussambani para llegar a Sidney 2000, desde que reveló que no sabía nadar hasta la llegada del atleta a su país.

Finalmente, Escamilla cierra su especial con una inusual propuesta que causó gran revuelo en redes sociales: «Estoy grabando esto para Netflix porque sé que alguien se lo va a mandar a alguien en Guinea Ecuatorial. Yo quiero que este video llegue a las personas adecuadas y un día me inviten a dar un show allá y quiero conocer a Eric Moussambani. Le quiero jugar unas carreras».
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En respuesta, y durante una entrevista para el canal de YouTube «Junior Fitman TV», el nadador aseguró que le pareció «increíble que me pronuncie una persona así y que hable de mí. Me resultó muy interesante. Muchos mexicanos me escribieron por mi Instagram». Asimismo, Moussambani aceptó el reto de echarse unas carreras con el comediante mexicano.
Pese a que el ecuatoguineano no aprendió a nada sino hasta ocho meses antes de los Juegos Olímpicos de Sidney, un programa de solidaridad que brindaba oportunidades a atletas de países en desarrollo lo ayudó a entrenar y prepararse en una alberca de 15 metros cuadrados al interior de un hotel.
De acuerdo con Moussambani, la primera vez que vio una alberca olímpica fue el día de la competencia eliminatoria en la que participó. Sin importar la fatiga que experimentó durante los 100 metros, el nadador logró completar el recorrido y clasificar a las Olimpiadas con un tiempo récord de tardanza.
«Recuerdo que cuando estaba nadando podía oír a la multitud. Eso me dio la fuerza de continuar y completar la carrera», expresó Moussambani.

