Medios de comunicación peruanos filtraron los chats de WhatsApp que los ministros de gobierno utilizaron previo al intento golpista del expresidente Pedro Castillo, los cuales revelan que Betssy Chávez, jefa de Gabinete y la segunda persona más poderosa de Perú, habría actuado en complicidad con el exmandatario detenido el pasado miércoles 07 de diciembre.
Ante la inminente votación en el Congreso para acordar su destitución, el expresidente Castillo decretó la disolución del Poder Legislativo y el cierre de las principales instancias judiciales, así como la implementación del denominado «gobierno de excepción».
De acuerdo con los chats, difundidos por los diarios El Comercio y La República, a las 10:46 horas los ministros recibieron por parte de Chávez la orden de «apersonarse inmediatamente» en el PCM (Presidencia del Consejo de Ministros), pese a que la cita no era sino hasta las 14:00 horas.

Debido a que ya se habían reunido un día antes para discutir sus intervenciones ante los legisladores a favor de Pedro Castillo, pues tenían la esperanza de evitar que alcanzaran la mayoría necesaria para expulsarlo, el cambio de planes los tomó por sorpresa.
Kelly Portalatino, ministra de Salud, se disculpó señalando que estaba trabajando: «Premier, me encuentro en la región del Cusco, cumpliendo con los compromisos de nuestro SPR, llego a las 2 de la tarde». Sin embargo, y pese a los miles de kilómetros que separan la serrana Cusco de la costeña Lima, Chávez la conminó a presentarse de todos modos.

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«Entendido, señora ministra. Sin embargo, hoy es un día histórico. Necesitamos estar cohesionados. Unidad». ¿Sospechaba acaso una excusa de la titular de Salud o una falta de compromiso?
Ante la urgencia del citatorio, varios ministros pensaron (erróneamente) que el «día histórico» no era el debate de la destitución de Pedro Castillo, sino la disolución del Congreso.

Una hora después del mensaje de la ministra Chávez, a las 11:48 horas, Pedro Castillo transmitió su mensaje golpista. Argumentando que «lo que han hecho es un delito», los ministros del gabinete presentaron sus respectivas denuncias en los minutos siguientes.
«Les pido serenidad porque se actuó dentro de los marcos de la norma», respondió Chávez en un intento de cohesionar a la tropa, o lo que iba quedando de ella, y los saludó con “un abrazo fraterno».
«Lo mínimo es una explicación. ¿Qué pasó? ¿Dónde se determinó esta decisión?», escribió el ministro de Ambiente, Wilbert Rozas. «Estimados colegas, complicada situación. Faltó confianza para discutir el tema y adoptar una decisión colegiada», dijo a su vez el ministro de Educación, Rosendo Serna.

«¿Por qué todo fue de manera inconsulta? Se debió seguir siempre el camino democrático”, completó el ministro de Trabajo, Alejandro Salas. Cabe mencionar que también hubo fraternidad en el buen sentido. Como dijo el ministro de Vivienda, César Paniagua: «Para mí siempre un honor haber compartido gabinete con cada uno de ustedes».


