El periodista Ciro Gómez Leyva narró cómo fue el atentado que vivió este jueves, «no era un robo o un secuestro, alguien me quiso matar», dijo.
Antes de llegar a su casa, el conductor de noticias de la empresa de comunicaciones Imagen Televisión, narró en su programa los hechos de cómo ocurrió su atentado.
“Ayer como todas las noches terminamos el noticiero de Imagen Televisión, vivo muy cerca de Imagen Televisión y de Grupo Fórmula y me subí a mi coche, es una camioneta propiedad de Imagen que tengo desde enero de 2017, tras recibir la única amenaza que he recibido desde entonces al día de hoy».
Dijo que en los años que tiene trabajando en medios de comunicación nunca ha necesitado de escoltas. Y que lo único que aceptó y en contra su voluntad fue una camioneta blindada a petición de su jefe hace 5 años.
“Es un trayecto de siete u ocho minutos, bajé por avenida Universidad, llegué a los Viveros de Coyoacán, ahí di la vuelta a la izquierda. De inmediato a la izquierda, volví a dar la vuelta a la izquierda para tomar la calle de Hortensia, topa con pared y di vuelta a la izquierda y de ahí deben ser unos 300 metros a mi casa”.
Sin embargo en el trayecto se percató de movimientos extraños por parte del vehículo que iba delante de él.
“En ese momento pues creo que escuché dos disparos, quizá fueron más y volteo y veo a una persona disparando desde una motocicleta. La persona, creo recordar usaba una chamarra blanca con rojo, algo traía en la cara, no sé si era un casco o una capucha, no recuerdo, porque yo me incliné hacia la derecha y siguieron disparando. No paré el coche, levanté la vista y vi cómo seguía avanzando la motocicleta y el tipo, sacando el cuerpo, seguía disparando al parabrisas del coche”.
Se resguardó en casa de Manlio Fabio Beltrones
Al ya no escuchar los disparos, levantó la vista y vio que el coche había acelerado y se había ido la motocicleta. Y en lugar de seguir de frente decidió avanzar a casa de un amigo, Manlio Fabio Beltrones.
“Arranqué, evidentemente con las manos temblando, bien a bien, no sabía qué hacer y había llegado a la esquina de la calle de Olivo. Y en lugar de seguir de frente, no sé por qué di vuelta a la izquierda, ahí me di cuenta de que el coche no jalaba bien y que traía un problema en las llantas. No sé por qué a la primera persona en la que pensé en llamar fue a ti. Saqué el teléfono, no pude, me temblaba la mano no supe qué hacer.”
Relató que al llegar a la casa del político, el vigilante se percató de los impactos en el coche, y lo dejó pasar. De inmediato se comunicaron con las autoridades de la Ciudad de México para denunciar los hechos.
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“Como dije, alguien, creo, y eso me lo confirmaron tanto los policías, tanto como los ministerios públicos, no era un robo. Evidentemente no era un intento de secuestro, todo indica que alguien me quiso matar anoche. Yo no sé quién era, no tengo ninguna amenaza, nadie me había amenazado, no tengo ningún pleito con ningún vecino”.

