Por Alejandro Castillo
Japón ganó el Clásico Mundial de Béisbol tras derrotar a Estados Unidos por marcador de 2-3, en un encuentro que tuvo de todo y para todos.
Japón llegó a este partido como el único equipo invicto de los 20 que comenzaron este Clásico Mundial de Béisbol, mientras que Estados Unidos solo contaba una derrota contra México. El camino no fue fácil para ninguno, pero claramente eran las dos mayores potencias.
Estados Unidos vino con un récord de 3-1 en el Pool C, ganando en cuartos de final ante Venezuela y ganando en semifinales ante Cuba. Por otra parte, Japón terminó 4-0 en el Pool B, y derrotó en cuartos de final a Italia y en semifinales a México.
Por Estados Unidos tiraba Kelly, mientras que para los nipones era Imanaga el que abría. El poderío de Estados Unidos a la ofensiva era lo complicado para Japón. Desde la sexta entrada en cuartos de final ante Venezuela, ningún pitcheo los había podido retirar 1-2-3.
La primera entrada para Estados Unidos se tradujo a un doble de Mike Trout y tres outs, uno por la vía del ponche. Kelly también retiró con un ponche, pero caminó a Ohtani.
Estados Unidos tomó la ventaja con un homerun en solitario de Turner. Mookie Betts tuvo hombre en primera y segunda, pero un flyout negó todo. Murakami no esperó y en el primer pitcheo de la baja de la segunda empató el partido. Kelly dejó la casa llena con un out y Loup entró. Nootbar pegó una rola a primera pero Genda entró y dio la ventaja.
En la cuarta entrada, Togo retiró a Anderson, Mullins y Realmuto, para así, después de 15 entradas, retirar en orden a tres bateadores americanos. Okamoto tomó esto como envión anímico, y en el segundo lanzamiento de la baja de la cuarta pegó otro humerun en solitario y puso las cosas 1-3.
Japón se llevó un susto en la alta de la quinta con Betts embasándose, Trout ponchándose y Arenado pegando sencillo. Schwarber llegó con dos outs y hombres en primera y segunda, pero Takahashi lo dominó y salió del peligro.
La sexta entrada fue una gran exhibición de pitcheo por ambos equipos. Shohei Ohtani y Yu Darvish esperaban en el bullpen de Japón: un lujo total para los nipones tener esas armas para defender el 1-3 a favor.
Kyle Schwarber pegó un homerun en la octava que acercó a Estados Unidos pero no fue suficiente.
