Migrantes que permanecen en el municipio de Tapachula, estado de Chiapas, protestaron este viernes por la muerte de 40 indocumentados en un incendio en Ciudad Juárez, Chihuahua, quemando piñatas con los rostros del titular del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño, y de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
La manifestación tuvo lugar la tarde de este viernes 21 de abril, fecha en la que Garduño acudió a comparecer ante las autoridades judiciales de Ciudad Juárez por su presunta responsabilidad penal en el incendio del pasado 27 de marzo, que dejó como saldo a 40 migrantes muertos.
Coreando consignas como «Migración es corrupción» y «¿Dónde está, dónde está, el Garduño, dónde está?», los migrantes avanzaron unos 500 metros por las calles de Tapachula hasta llegar a la Estación Siglo XXI, considerada como el centro migratorio más grande de América Latina.

Una vez ahí, los migrantes prendieron fuego a las piñatas con la imagen del titular de Migración y de AMLO, a quienes reprocharon por la política migratoria del país a la que atribuyen la muerte de las 40 personas oriundas de países como Venezuela y El Salvador.
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En el marco del «viacrucis migrante» que este domingo partirá desde Tapachula hasta la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México (CDMX), los migrantes y activistas que participaron en la quema de las piñatas utilizaron la ceniza que quedó para colocarse una cruz en la frente.
Saquí Ordoñez, migrante hondureño, consideró que este acto simbólico de quemar las imágenes de ambos funcionarios significa mucho. «Es de manera simbólica, nosotros queremos cruzar México tranquilo, no somos delincuentes, quizá un permiso para pasar tranquilamente. Pagamos demasiado dinero, cuánta corrupción hay», comentó en entrevista con la agencia de noticias EFE.
Irineo Mujica, director de Pueblos Sin Fronteras, estimó que alrededor de 50 mil personas migrantes permanecen en las calles, albergues y otros puntos de la ciudad de Tapachula esperando avanzar a la frontera con Estados Unidos, superior al promedio anterior de 30 mil.
En ese sentido, el activista manifestó que «quemar las piñatas es un simbolismo de dolor, de impunidad, de lo que hay en el saber: no se puede con este Gobierno, el presidente López Obrador es muy fuerte para admitir algún error, ese error está costando la vida de las personas».

