Por Autor Conocido
El sur de Tamaulipas tiene todo… excepto un deporte de alto nivel
Tampico y la Zona Conurbada del sur de Tamaulipas ha dado pasos importantes en temas como seguridad, empleo, inversiones, aumento de turismo, un lugar más atractivo para vivir y cuya calidad de vida en muchos sentidos es mejor. Siguen todavía varios pendientes: ingresos más competitivos, una movilidad inmediata, incrementar la conectividad y una especialización en la prestación de servicios al visitante.
Pero a esta región de más de un millón de habitantes, la más «cosmopolita» del estado, le falta agregar aspectos complementarios que sirvan de desfogue, entretenimiento y, a la vez, colaborar en el tejido social muy dañado. El deporte es esa vía tan básica, muchas veces menospreciada pero con un papel tan elemental en la sociedad por más factores positivos que negativos.
Hace un año, cuando Íñigo Fernández Bárcena encabezaba el Consejo de Instituciones Empresariales, se le planteó desde su trinchera qué opinaba sobre una localidad donde hay una aportación casi de la mitad de la economía estatal, pero no se contaba con una franquicia ni de fútbol, ni de béisbol y tampoco de básquetbol a un nivel alto.
Acá no… allá sí
En pocas palabras, reconoció la desatención en general. Las acciones realizadas para tener en la percepción de sus habitantes un lugar seguro, único en México, no iba acorde al abandono de las actividades físicas en conjunto. Irónico, ciudades más emproblemadas como Zacatecas, Ciudad Juárez, Puebla, Veracruz, Culiacán y hasta Nuevo Laredo (con sus Tecolotes de la Liga Mexicana de Béisbol), tienen al menos una franquicia en primera o segunda categoría. Y bien nos podemos ir al fondo, a la infraestructura. Para el balompié los espacios son de particulares como el Sindicato Petrolero, mismo caso en el baloncesto con un Gimnasio de la UAT idóneo y, pese a una afición muy definida y cautiva, se carece de un parque de pelota.
¿Cómo solucionar esto? Con determinación, voluntad, inteligencia y visión. El sector privado pierde una mina de oro, pues esta inversión en el mediano y largo plazo tendrá dividendos, aunque lo trascendental es dejarle a la población dónde sacar el estrés, desfogar sus emociones y alejarlos de los vicios, de la ociosidad y la apatía.
No vengan con la tontería de que no se puede. Hay muchas fotos de niños presentes en un estadio de fútbol para ver un partido de tercera categoría.

