ovnis Chetumalovnis Chetumal

La noche del pasado lunes, habitantes de Chetumal quedaron sorprendidos cuando el cielo de la capital del estado de Quintana Roo se iluminó con extrañas luces, situación que rápidamente derivó en rumores sobre la supuesta llegada de ovnis (Objetos Voladores No Identificados) a la turística entidad.

El avistamiento ocurrió en la comunidad de Sabinos, ubicada en el municipio de Othón P. Blanco, momentos después de que una nube negra se disipara. Ahí, testigos afirmaron haber visto cerca de ocho puntos luminosos en el cielo, los cuales podían apreciarse sin la necesidad de zoom de cámaras.

Además de cuestionarse sobre su aparición, tanto vecinos como turistas que viajaron esta semana a Chetumal teorizaron que podría tratarse de los llamados ovnis. Sin embargo, hubo quien no descartó que los objetos fueran satélites de la empresa Starlink, propiedad del multimillonario Elon Musk.

SpaceX, la empresa de servicios de transporte espacial fundada por el también dueño de Tesla, lanzó el primer grupo de 60 satélites de telecomunicaciones Starlink en mayo de 2019. Actualmente, la mega constelación formada por estos aparatos supera ya los 12 mil satélites que giran en la órbita terrestre con la finalidad de llevar internet a cualquier parte del planeta.

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El servicio tiene la capacidad de soportar transmisiones y juegos on-line, videollamadas y está destinado principalmente a regiones remotas que aún no tienen acceso a la conexión, como las zonas rurales. 

El astrónomo el astrónomo Ricardo Ogando, especialista en tecnología del Observatorio Nacional de Brasil, instituto de investigación con sede en Río de Janeiro, explicó que la mayoría de los servicios de internet por satélite proceden de equipos geoestacionarios únicos que orbitan la Tierra a más de 35 mil kilómetros de altura.

«Estos satélites cubren siempre la misma región del planeta porque giran a la misma velocidad que la Tierra. Pero la distancia a la que se encuentran dificulta su uso para actividades que requieren un rápido ‘ping-pong’ de la señal, como por ejemplo, las videoconferencias», señaló.

Los satélites Starlink, por su parte, orbitan mucho más cerca de la Tierra, a una altura de unos 550 kilómetros, y cubren todo el planeta. «Hay miles de satélites en órbita baja, por lo que siempre hay un equipo sobre una determinada región de la Tierra, lo que permite una comunicación constante y más rápida porque están más cerca», indicó. 

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