Tras el Barbienheimer, toca regresar al streaming y ver las opciones ahí por lo que hoy revelaremos de los (casi) ídolos de Bahía Colorada.Tras el Barbienheimer, toca regresar al streaming y ver las opciones ahí por lo que hoy revelaremos de los (casi) ídolos de Bahía Colorada.
Por Miguel Castillo V

Los (casi) ídolos de Bahía Colorada

Tras el paso de Barbienheimer en cines, ya llegó el momento de volver un poco al streaming y hablar un poco de lo nuevo que ha habido en estas plataformas. Esta vez, iremos con algo de lo que no se suele hablar mucho en este espacio, y del cual deberíamos hablar más, lo cual es el cine mexicano. Aunque cierto, ya con la participación de Netflix esto ya no es totalmente así pero aún así, hay producciones de corazón nacional y vale la pena ver que se anda haciendo en este espacio.

Por esta razón, hoy hablaremos de una ‘colorida’ película que ha hecho gala de su espíritu sinaloense para hacerse notar: Los (casi) ídolos de Bahía Colorada. Dirigida por Ricardo Castro Velázquez, esta es una historia que habla de la música banda, algo tradicional de nuestro país, las carreras de auto y, el gran tema, la disfunción familiar que es tan común y que es el corazón de la película.

Como única advertencia, la película podría no ser recomendada para generaciones tan jovenes, menores a 12 años, por su lenguaje tan explícito y violento aunque, fuera de ello, no hay otra restricción importante hacia audiencias jóvenes.

Un relato mexicano de banda, de familia y de autos

No hay nada novedoso en lo que nos propone la película al inicio: películas sobre disfunción familiar hay muchas, sobre música hay otras y ni se diga sobre carreras de automóviles. Sin embargo, se crea algo que quizás despierte el interés de la audiencia con los ingredientes correctos: personajes con objetivos claros y personalidades distintivas, un escenario llamativo y, sobre todo, un nudo que ponga todo de cabeza. Aunque no de la mejor manera, esto hace un poco la película de Castro Velázquez.

La temprana muerte de lo que parecía ser nuestro protagonista deja un claro conflicto de intereses pero también un hueco y unos ‘zapatos’ muy grandes que llenar. Pero la realidad es que, con Romeo y Preciado, se genera una buena dinámica y se complementa con los demás personajes que tenemos en el interesante escenario que es Bahía Colorada. Sin embargo, esto solo es un buen detalle que tiene una pared llena de inconsistencias.

La película termina por carecer al final de seriedad y de ganas, se siente como una eterna lucha resuelta solo por ‘unas chelas’, y que se trabaja sin menor discreción, queriendo mostrar todo y no dejando ninguna incógnita ni nada interesante para el espectador al final. Lo que si, es que la fotografía que propone es quizás su punto más fuerte, hecha casi al 100% por el increíble trabajo del departamento de arte que se lleva, por completo, la película.

Aunque la sorpresa intermedia y la resolución no son del todo malas, la película si termina por carecer de algo, aunque hay que reconocer que la historia tiene elementos y suficientes aspectos que harán que el mexicano promedio la disfrute. Al final, la historia claro que da muchas risas y que su objetivo final, el cual es entretener, lo cumple con lo suficiente.

El revelado

Los (casi) ídolos de Bahía Colorada es una interesante propuesta mexicana que ofrece un excelente trabajo de dirección de arte y fotografía, donde los elementos están bien presentados, pero que carece de cierta cohesión y de cierta ‘chispa’ para mantener ‘el motor encendido’ hasta el final.

No es lo mejor que hay en el cine mexicano de los últimos años pero si es quizás una de las propuestas más originales y regionales, lo cual le da algo que algunas otras películas no tienen.

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