Los propietarios de la taquería Pastor de Sabores, negocio tradicional en Cancún, Quintana Roo, anunciaron el cierre definitivo del negocio y su salida de la ciudad luego que la noche de este lunes fueran víctimas de un atentado en contra de su establecimiento aparentemente por negarse a pagar «derecho de piso» al crimen organizado.
Poco después de las 11:30 de la noche, hombres desconocidos incendiaron un vehículo de los dueños, así como parte del establecimiento.
Gracias a la rápida intervención de los servicios de emergencia, al local no lo alcanzó el fuego. Sin embargo el vehículo quedó consumido por las llamas.
A través de un video, uno de los propietarios denunció los hechos: “Les comparto lo que nos acaban de hacer, atentaron contra nuestro negocio y no podemos continuar así. Es la extorsión la que nos corre de Cancún, la que deja sin empleo a familias, la que obliga a que nos vayamos… La extorsión acaba con lo que un día fue un Cancún lleno de oportunidades y que hoy tristemente se convirtió en la cuna de ladrones y extorsionadores”.
El propietario, de quien, por razones de seguridad se omite el nombre dio a conocer que les pedían cantidades exorbitantes de dinero por permitirles trabajar y no pudieron responder a las exigencias de los delincuentes.
“El automóvil estaba estacionado afuera del negocio y le prendieron fuego para que se extendiera al local. Afortunadamente llegó una unidad de auxilio. Nosotros no los vimos, nos avisaron los vecinos”.
Ya habían solicitado videovigilancia a las autoridades, pero no recibieron respuesta
También agregó: «Ya atentaron contra nuestro negocio. Le prendieron fuego y no podemos esperar a que nos hagan algo a nosotros. Nos entristece y nos llena de coraje que a quienes trabajamos de manera honrada, nos corran los extorsionadores por no poder cumplir con sus cuotas“.
También compartió que en tan solo tres meses sufrieron de dos asaltos a mano armada por lo que solicitaron a la diputada federal de Morena, Anahí González Hernández, gestionar la colocación de una cámara de videovigilancia en la esquina donde se encontraba el local, pero nunca recibieron respuesta.
Finalmente el propietario de la taquería en Cancún señaló «Es triste que tengamos que irnos, pero vivir así no es vida».

