Este otoño, la DANA se ha convertido en el fenómeno meteorológico «más peligroso» que vive España, con efectos de destrucción que se pueden comparar a los huracanes tropicales según declaran los expertos en climatología.
Jorge Olcina, el expresidente de la asociación de Geógrafos Españoles (AGE) explica que las DANAS conllevan más cuantía e intensidad de precipitaciones que un huracán en el Caribe o un tifón en Asia, pero también traen menos viento.
En las últimas horas, el Gobierno regional de la Comunidad de Valencia, ubicada al este de España, ha sufrido los estragos y la devastación de la que se considera la DANA más fuerte en un siglo confirmando que las inundaciones resultado de un feroz temporal han dejado al menos 70 personas sin vida.
Para quien fuera presidente de los geógrafos españoles, los valores que se han recogido en las últimas horas en Valencia que van alrededor de los 500 litros por metro cuadrado en apenas seis horas, es algo «monumental» que se puede explicar debido a la alta temperatura en el Mediterráneo, la cual “transfiere mucha energía a los sistemas nubosos y genera estas tormentas tan enérgicas que provoca que el agua caiga en tromba”.
Las imágenes de las inundaciones que se viven en Valencia son impactantes.
Pero ¿Qué es una DANA?
Conforme al National Geographic, una DANA significa «Depresión Aislada en Niveles Altos». Es un fenómeno meteorológico caracterizado por una masa de aire frío la cual queda aislada circulando en altitudes muy elevadas y lejos de la influencia de la circulación general de la atmósfera.
Este tipo de sistemas pueden prolongarse por varios días, manifestando trayectorias erráticas y en algunas ocasiones retrógradas. Durante el tiempo que dura la DANA, se puede reflejar verticalmente, provocando un descenso en las temperaturas de capas medias y bajas.
Al encontrarse la DANA con el aire más cálido en zonas del Mediterráneo, lo cual sucede a finales de verano o principios de otoño, se puede generar un ambiente inestable con lluvias torrenciales y eventos climáticos extremos.

Cabe señalar que no todas las DANA se convierten en fenómenos extremos, sin embargo su potencial de desastre es innegable, especialmente al interactuar con temperaturas cálidas en la superficie tanto del mar como de la tierra.





