La ola de robos en el mercado 18 de Marzo ha encendido las alarmas entre los comerciantes, quienes enfrentan pérdidas económicas y un creciente temor por la falta de seguridad.
Susana Llanas, una de las víctimas, narró cómo un individuo le sustrajo su teléfono móvil, dinero y mercancía.
Las cámaras de seguridad lograron captar al presunto ladrón, quien, armado con una barra metálica, forzó las cortinas de los locales con toda calma, evidenciando la carencia de vigilancia efectiva en la zona.
Además, el problema no se limita al interior del mercado; negocios exteriores, como una taquería, también han sido blanco de robos similares. Los locatarios lamentan la ausencia de patrullajes por parte de las autoridades municipales y la falta de reacción de los veladores, lo que ha contribuido al incremento de estos actos delictivos.
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«Nos sentimos desprotegidos. Necesitamos que las autoridades actúen antes de que esto se vuelva habitual», enfatizó Llanas, quien, junto con otros afectados, exige mayor presencia policial y guardias permanentes para garantizar la seguridad en el área.
Los locatarios del mercado han comenzado a organizarse para buscar soluciones ante la falta de respuesta por parte de las autoridades. Algunos han propuesto contratar vigilancia privada o crear rondas vecinales para proteger sus negocios, aunque reconocen que estas medidas podrían resultar insuficientes sin el apoyo de las fuerzas de seguridad pública.
«No podemos seguir dependiendo solo de nosotros mismos; necesitamos una estrategia que garantice nuestra seguridad», comentó otro comerciante afectado.
Los robos también afectan la percepción de los clientes, quienes han comenzado a sentir temor al visitar el mercado, lo que podría impactar las ventas en esta temporada crucial.
Los comerciantes insisten en que es indispensable implementar patrullajes constantes y establecer un diálogo directo con las autoridades municipales para atender este problema de manera inmediata y evitar que el mercado se convierta en un foco de inseguridad permanente.
Los comerciantes temen que si la situación persiste, los robos pongan en riesgo no solo sus negocios, sino también la estabilidad de esta importante zona comercial.

