Una red de corrupción y complicidad dentro de la policía del municipio de Nicolás Romero, Estado de México (EdoMex), salió a la luz tras el hallazgo en abril del 2024 de dos fosas clandestinas con los restos de 10 personas.
Datos de la Fiscalía General de Justicia del EdoMex revelan que algunas de las víctimas, quienes presentaban signos de tortura, fueron arrojadas a las fosas clandestinas mientras todavía estaban vivas.
Los mandos y policías identificados gracias a las investigaciones, denominadas Operación Enjambre, formarían parte de una organización criminal vinculada a grupos autodenominados “Familia Michoacana”, “Jalisco Nueva Generación”, “Unión Tepito”, “Nuevo Imperio” y “Anti-Unión Tepito”.
También te podría interesar. Entre protestas, Rocha Moya pide a Sinaloa no tener miedo de la inseguridad
La Fiscalía del EdoMex, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Secretaría de Marina (SEMAR), y la Guardia Nacional realizaron operativos conjuntos entre abril y junio que derivaron en la detención de 11 policías municipales y otras 13 personas, acusados de delitos como homicidio y secuestro exprés.
El caso exhibe cómo policías municipales facilitaron actividades criminales y participaron directamente en homicidios.
Hasta el momento, se han identificado los restos de nueve víctimas, algunas relacionadas con desapariciones recientes de conductores de transporte público en la región.
Los detenidos quedaron a disposición de la autoridad judicial. En la mayoría de los casos se realizaron dos audiencias para determinar su situación jurídica.

