Rancheros y agricultores en Brownsville, Texas, afirmaron que los explosivos del crimen organizado que se han encontrado en Tamaulipas son similares a los actos terroristas en medio oriente.
Estos artefactos han provocado la muerte de dos personas y han herido a otras cinco, por lo que el sector alertó a sus ciudadanos sobre la “creciente violencia” al sur de su estado.
El pasado 31 de enero, Antonio Céspedes Saldierna, un ranchero de 74 años originario de Brownsville, se encontraba entre las personas que murieron tras detonar un artefacto explosivo improvisado (IED) mientras conducía en su rancho ubicado en el área de Santa Rita, en San Fernando, Tamaulipas, a unos 129 kilómetros al sur de la frontera con Estados Unidos.
Junto a él viajaban su amigo Horacio López Peña, quien también murió, y la esposa de este, Ninfa Griselda Ortega.
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A través de un boletín, Sid Miller, comisionado de Agricultura de Texas, informó que el explosivo se activó cuando la víctima ciclaba cerca de Brownsville.
Además, el Departamento de Agricultura de Texas emitió una advertencia urgente para los habitantes del Valle del Río Grande, instándolos a extremar precauciones al transitar por áreas rurales cercanas a la frontera.
Ramiro Céspeder, hijo de la víctima, dijo a Channel 5 News: “Estoy molesto, estoy triste, estoy confundido, estoy impactado. Considero esto un ataque terrorista, porque él fue a una guerra donde vio terroristas, y ahora vio lo mismo aquí, para mí, mi opinión personal, es que es un ataque terrorista”.
Por su parte, la Vocería de Seguridad de Tamaulipas confirmó los hechos e identificó a la mujer que viajaba con las víctimas: “Se informa el incendio de un vehículo presumiblemente por activación de artefacto explosivo en el ejido Santa Rita de San Fernando”.
Días antes el gobierno de Tamaulipas había emitido una alerta por la presencia de explosivos en brechas en las ciudades de Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y San Fernando.

