Por Autor Conocido
Démosle un mejor valor a los rescatistas
Muy pocos conocían a José Hernández Pérez, un joven quien se hizo viral por recibir el reconocimiento de la gente de Tampico, Ciudad Madero y Altamira al participar como bombero voluntario, es decir, sin pertenecer a una corporación oficial. Amigos y familiares lo catapultaron cuando se supo la otra faceta de su vida: dedicarse al entretenimiento como payaso.
Su historia se compartió en las redes sociales y lo agradeció, pero desde la cuenta oficial de su personaje, hizo una reflexión muy puntual de la realidad de los cuerpos de emergencia presentes para atender cualquier suceso, como el domingo en el incendio de un mesón federal que pudo controlarse ante el temor de las familias del Fraccionamiento San Ángel de ver sus casas en llamas.
“Los bomberos ganan sueldos de 4 mil pesos a la quincena, tenemos familia, hijos, un patrimonio, un seguro social y de vida para tener un mejor respaldo a la salud”, expresó a manera de hacerle ver a los usuarios bajo qué condiciones prestan sus servicios y conocimientos los encargados de sofocar siniestros de corta, mediana o larga magnitud.
Y además, pide que “tengamos un presupuesto digno para poder comprar equipos de protección personal y de respiración autónoma, equipo contra incendios como pipas y motobombas, de extracción vehicular, uniformes pagados por el municipio, reconocimiento e incentivo cada 22 de agosto (Día del Bombero), capacitaciones al extranjero, instalaciones donde podamos descansar por las noches para estar alertas las 24 horas, eso y mucho más es lo que desearíamos a quienes nos dedicamos a servirte”.
Mejorar sus condiciones
Esto giró posterior al percance que causó mucha expectación no solo en la región sur de Tamaulipas, también a nivel estatal y nacional. Ya dentro de lo acontecido, se evidencia una desorganización al instante de auxiliar a las personas con casas pegadas al predio. Todos llegaron al punto y todos no sabían qué hacer. Lo único fue la manera de apagar el incandescente fuego, evitando con ello una catástrofe incontable.
Pero las palabras de José también deben entenderse como un llamado a la sociedad civil en general del valor y el lugar que merecen los rescatistas formen parte de Protección Civil estatal o municipal, del Cuerpo de Bomberos, de la Cruz Roja o inclusive los voluntarios. Si algo nos pasa o algún bien de nuestra propiedad está en peligro, ellos estarán presentes.
Desgraciadamente, nos sumergimos en una cultura donde al político, al empresario, al famoso o hasta al “activista social” se le admira más y se le remunera mejor a diferencia de los tragahumos, socorristas y demás. En otros países, el formar parte de los equipos de auxilio son respetados, bien pagados y casi venerados.
Si logramos como sociedad dar ese paso, José y sus compañeros rescatistas estarían más rápido en el lugar de un percance, contarán con los insumos básicos para controlarlos o bien, mínimo, el respeto.
Porque nosotros a ellos les debemos demasiado.

