Este jueves, la presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó durante su conferencia mañanera a la liberación de Ernesto Fonseca Carrillo, alias «Don Neto», cofundador del Cártel de Guadalajara.
La presidenta informó que este tema se tocó durante su reunión con el Gabinete de Seguridad, quien le informó que «Don Neto», de 95 años, fue liberado oficialmente luego de cumplir una condena de 40 años por su papel en el secuestro, tortura y asesinato del exagente de la DEA, Enrique «Kiki» Camarena.
Sheinbaum confirmó que el considerado pionero del narcotráfico, pasó los últimos años de su condena, desde 2016, en arresto domiciliario gracias a un amparo otorgado por su avanzada edad y condición inestable de salud.
Además la mandataria afirmó que ella no tiene conocimiento de que la DEA o cualquier otra agencia estadounidense haya solicitado la deportación de Fonseca Carrillo. Lo anterior debido a que se han mencionado reportes que afirman esta solicitud.
Es importante destacar que la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) sí mantiene activa la ficha de búsqueda contra «Don Neto», pese a su liberación el pasado 5 de abril.
DEA lo considera fugitivo
Según se reporta en el sitio oficial de la DEA, Fonseca Carrillo continúa fugitivo por violaciones federales, en las que se incluye el secuestro y asesinato de un agente federal. También se le busca por los delitos de extorsión, complicidad, encubrimiento y conspiración para «cometer crímenes violentos en apoyo de la extorsión», todos ellos relacionados con el caso Camarena.
La liberación del capo cobra mayor relevancia después de que este año el caso del asesinato de Kiki Camarena recobró fuerza en los Estados Unidos tras la extradición por parte del gobierno de México de Rafael Caro Quintero, implicado en el caso. Cabe señalar que a Caro Quintero se le ha requerido en el país vecino por años para cumplir su condena por la responsabilidad en el asesinato del agente federal.
En ese sentido, Fonseca Carrillo «Don Neto» libró la extradición durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando el entonces titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, negara su entrega bajo la premisa de que ya se le había juzgado y condenado en México.
