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Médicos de Nueva York, advirtieron una cantidad considerable de personas hospitalizadas con Covid-19 que tenían el azúcar en sangre muy elevado. Este síntoma es denominado hiperglucemia y un rasgo distintivo de la diabetes.

«[A mis colegas y a mí] nos estaba costando mucho controlar la glucemia de algunos pacientes de Covid -19, incluso aquellos sin historial de diabetes», afirma Shuibing Chen, bióloga de células madre de Weill Cornell Medicine.

Lo más sorprendente, según Chen, fue que algunos pacientes que no tenían diabetes antes de la infección desarrollaron diabetes de reciente diagnóstico tras recuperarse del Covid -19.

El virus que causa el Covid -19, el SARS-CoV-2, es más conocido por causar estragos en los pulmones y causar dificultad respiratoria aguda.

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La diabetes y el COVID

Pero cómo y por qué un paciente de Covid-19 desarrollaría de repente una enfermedad crónica como la diabetes es un misterio. También lo es la cantidad de personas que deben afrontar esta complicación.

Un análisis global de 2020 dirigido por el investigador de salud de poblaciones Thirunavukkarasu Sathish en la Universidad McMaster de Canadá develó que casi el 15 por ciento de los pacientes de Covid -19 graves también desarrollaron diabetes.

Pero admite que «es probable que esta cifra sea mayor en personas de alto riesgo, como las prediabéticas».

Una investigación dirigida por el endocrinólogo Paolo Fiorina en la Facultad de Medicina de Harvard y publicada en 2021 informaba de que, entre 551 pacientes hospitalizados por el Covid -19 en Italia, casi la mitad sufrían hiperglucemia.

Peter Jackson, bioquímico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, estima que «hasta el 30 por ciento de los pacientes con Covid -19 grave podrían desarrollar diabetes».

Además de los pulmones otros órganos se ven comprometidos con la enfermedad

El páncreas, otro blanco del virus del Covid -19. El SARS-CoV-2 afecta a cada persona de forma muy distinta.

Muchas personas sufren solo síntomas leves, pero otras desarrollan una enfermedad grave y potencialmente mortal.

A medida que se desarrollaba la pandemia, resultó evidente que el virus podía propagarse más allá de los pulmones. Se descubrió entonces que podía dañar otros órganos importantes, como el hígado, el corazón y los riñones.

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También quedó claro que la diabetes y la obesidad eran factores de riesgo habituales de Covid -19 grave.

En un estudio anterior, el grupo de Chen cultivó varios tipos de tejidos en el laboratorio y probó cuáles eran vulnerables al virus que causa el Covid -19. «Para nuestra sorpresa, descubrimos que las células beta del páncreas eran muy permisivas a la infección del SARS-CoV-2», afirma Chen.

El páncreas, que se encuentra bajo el estómago, es un órgano complejo que consta de numerosos tipos de células que contribuyen a la digestión.

También contiene células beta que fabrican insulina, la hormona que acompaña a las moléculas de glucosa desde la sangre a las células del cuerpo, donde se utiliza para obtener energía.

Pero solo porque un virus pueda infectar células cultivadas en una placa de laboratorio no significa que ataque al cuerpo humano del mismo modo.

Estudios en autopsias

Para garantizar que las observaciones de laboratorio eran un reflejo real de lo que ocurre en humanos vivos, tanto el equipo de Chen como el de Jackson adquirieron muestras de autopsias de pacientes que habían sucumbido a la Covid-19.

Ambos grupos detectaron el SARS-CoV-2 en células beta pancreáticas de estos pacientes fallecidos.

Ambos equipos de investigación observaron que las células beta infectadas por el SARS-CoV-2 dejaban de fabricar insulina. En el estudio de Jackson, las células beta infectadas morían por apoptosis, una secuencia de autodestrucción programada genéticamente iniciada por las células heridas.

El grupo de Chen descubrió que las células beta infectadas atravesaban un proceso llamado transdiferenciación, que significa que se convertían en otro tipo de célula; una que ya no fabrica insulina. Es posible que algunas células beta infectadas pasen por la transdiferenciación mientras que otras se autodestruyen.

En ambos casos, el resultado final es el mismo: cuando el virus del Covid -19 ataca las células beta pancreáticas, la producción de insulina disminuye.

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