Por Autor Conocido
El interés ciudadano por la gubernatura
El tema de la sucesión gubernamental en Tamaulipas va de un lado a otro despertando el interés ciudadano por la gubernatura. Traspasa los periódicos, opiniones en redes sociales y programas de televisión para convertirse en un tema en la comida familiar, en los restaurantes y cafés, en plazas públicas o en cualquier sitio donde al menos dos personas aborden el nuevo escenario electoral.
Los nombres son variados de acuerdo a los partidos que representan de cara a ser potenciales candidatos. Los escuchamos con mucha insistencia de Morena y del PAN, los dos frentes más fuertes, reflejado no sólo en esas conversaciones sino en el sentir de la pasada elección para alcaldías y diputados locales como federales.
Mientras los pronósticos expresan quién o quiénes aparecerán en la boleta el próximo año, aún y cuando no se asientan los ganadores del anterior proceso que culminó el pasado 6 de junio, donde se le suma los conflictos internos de cada instituto políticos tras los resultados obtenidos, hay un punto de análisis por ver a fondo: qué tanta participación se tendrá.
Aunque el número final arroja casi un millón y medio de sufragios en las urnas, contabilizados por el Instituto Nacional Electoral y el Instituto Electoral de Tamaulipas, solo representó el 50% de todo el padrón, es decir, la mitad de los ciudadanos se interesaron y eligieron a sus nuevos gobernantes.
Si lo vemos por el lado positivo, es un crecimiento para una elección intermedia. En comparación con otras campañas similares en el pasado, el promedio se encontraba en no más del 40%. El sumarle las alcaldías le dio un toque diferente y una convocatoria mayor.
Sin embargo, el handicap para todos los partidos, sin excepción alguna, se encuentra en mantener o incluso superar dicha cantidad de tamaulipecos, tarea nada sencilla cuando solo está en juego un puesto. Sí, por mucho es el más importante o de mayor peso o trascendencia, pero no es garantía de un llamado masivo a votar.
El porcentaje de asistencia en las casillas electorales en el 2016 fue casi similar a la del actual 2021. La diferencia fue que hubo tres boletas y no sólo una.
Con lo anterior, viene mucho trabajo tanto del árbitro y los contendientes para no dejar caer el interés, tarea nada sencilla. Así lo ha escrito la historia.
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